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La colombiana Catalina Gómez afirma que América Latina necesita más corresponsales

WUVN News
02/26/2014 12:24 PM
Actualizada: 02/26/2014 1:30 PM

Teherán, 26 feb (EFE).- Catalina Gómez, ganadora del prestigioso premio al mejor corresponsal del año de Colombia del Círculo de Periodistas de Bogotá, hace una defensa cerrada de su oficio y afirma que “América Latina necesita más corresponsales”.

Durante los últimos seis años, la corresponsal de la cadena RCN en Oriente Medio ha recorrido a lo largo y ancho Irán, Irak, Líbano, Siria, Egipto y Turquía para contar las complejas realidades que conforman esta convulsa región.

En entrevista con Efe, defiende con firmeza la necesidad del oficio del corresponsal, cada vez más dejado de lado por los medios pero no por los lectores y televidentes.

“Los medios han dejado de apostar por la figura del corresponsal, especialmente en los medios en lengua española. Muchos ya no mantienen corresponsales más allá de Washington y otros destinos indispensables”, lamenta.

Cada vez hay menos profesionales de plantilla en el exterior y las corresponsalías “han terminado siendo un oficio en manos de “freelance” (autónomos), con toda la falta de respeto que desgraciadamente existe hacia esa figura, tanto en cuanto al precio como a los recursos que se le facilitan”, asegura.

“En América Latina, ese oficio de personas que viajan y se interesan por cubrir otras realidades es cada vez menos trascendental, y eso hace que las sociedades se encierren más sobre sí mismas y sean más incapaces de poner en perspectiva su propia realidad”, advierte Gómez.

Colombia, por ejemplo, “puede aprender mucho de procesos de paz de otros países en conflicto, en cuanto a memoria histórica, al olvido y el perdón”.

En ese sentido, “un mirada periodística sobre otras realidades” que narre no solo la historia y los datos sino, sobre todo, “el lado humano” y las vivencias del otro, puede “ayudar a poner en contexto y quizás incluso a quitar dramatismo a la propia realidad”.

“Por eso, el trabajo de los corresponsales es importante”, asegura la reportera, que agradece a RCN la excepcional apuesta que hace por cubrir esta zona “desde el terreno”.

“Tal vez sea algo ‘naif’, pero creo que cuanta más información y más cultura y una visión más universal tenga uno, eso lo ayuda a ser mejor persona”, afirma.

Además de para la televisión de esa cadena, la reportera también colabora o ha colaborado con diversos medios escritos y de radio, entre ellos la revista “Semana”, el diario “El Tiempo” y los españoles “El Mundo” o “La Vanguardia”.

Oriente Medio le atrapa por su interés político y geoestratégico y, también, por el enriquecimiento que supone a nivel personal.

“Aquí pasa de todo, todo el tiempo. Y cubrir cómo evolucionan estas sociedades jóvenes es muy interesante”, opina la corresponsal, que cree “una oportunidad maravillosa poder tratar de entender todas las complejidades”.

Sobre las revueltas árabes, que han sumido la región en el caos e incluso en la violencia en los últimos tres años y trastocado el mapa político y de alianzas regionales, destaca que “era muy ingenuo pensar que todo iba a cambiar de un día para otro”, y muestra su esperanza de que, de aquí a varias décadas, “se puedan ver los frutos de lo ocurrido”.

América Latina, recuerda, también tuvo y superó su periodo dictatorial.

Además de un vergel de noticias, “Oriente Medio es una gran escuela, no solo para un corresponsal, sino también una escuela personal y de vida”, dice Gómez, quien resalta que lo más importante para un periodista aquí es el compromiso férreo con “la honestidad con el tema que se está cubriendo”, puesto que es muy fácil “dejarse llevar por los estereotipos o volverse más extremista que los fundamentalistas”.

“Todos te quieren vender su verdad” y por eso hay que aferrarse a la gente sencilla, escuchar lo que cuentan quienes viven aquí y “tratar de ser honesta con esa realidad de la gente que forma estas sociedades”.

Irán, país en el que reside la mayor parte del tiempo, es un lugar “especialmente complejo, donde las cosas no son ni blancas ni negras y lo que está prohibido a veces no lo está tanto”.

En más de un lustro que lleva trabajando aquí, asegura, nunca se ha encontrado un problema por ser mujer, hecho que, al contrario, a veces le ha abierto puertas.

“En ocasiones tienes que mostrarte más seria para que confíen en ti, por ejemplo como líder de un equipo, de lo que haría un hombre, pero eso sin duda también te ocurre en países como España o Colombia, donde el esfuerzo de las mujeres muchas veces ha tenido que ser el doble que el de los hombres”, afirma.

Aquí, “hay casos donde nosotras lo tenemos más fácil, porque el mundo de las mujeres puede ser mucho más cerrado que el de ellos”.

De hecho, destaca como curiosidad que el acontecer en Oriente Medio “día a día está cada vez siendo más cubierto por periodistas mujeres”.

Eso sí, en estos seis años de observar, anotar y contar, Gómez ha vivido decenas de vicisitudes, desde ser encarcelada hasta ser deportada, sufrir la retirada del visado, ver de cerca la violencia o enfrentarse a problemas para dar su testimonio, todas ellas dificultades que minimiza resaltando que son “inconvenientes típicos que le ocurren a cualquiera que trabaje en la región”.