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El parlamento israelí aprueba una ley que dificulta el acceso de los partidos árabes

WUVN News
03/11/2014 12:49 PM
Actualizada: 03/11/2014 1:51 PM

Jerusalén, 11 mar (EFE).- El Parlamento israelí aprobó hoy una ley que ha sido boicoteada y tachada de inconstitucional por la oposición, que eleva el umbral de voto y que dificulta la entrada en la Cámara de los partidos árabes-palestinos.

Sostenido en la mayoría que disfruta la coalición de gobierno que dirige el primer ministro, Benjamín Netanyahu, el 55 por ciento de la Knesset aceptó elevar el porcentaje de voto mínimo para acceder en la Cámara, del actual 2 por ciento al 3,25 por ciento.

Con el nuevo umbral, dos de los tres grupos árabes-palestinos presentes en la actualidad en el Parlamento israelí podrían quedar fuera en futuros comicios, y se verían abocados a aliarse entre ellos para mantener los 11 diputados que ahora les representan.

De hecho, el único que en los últimos comicios consiguió superar el nuevo porcentaje -Lista Árabe Unida y Taal, que logró un 3,65 por ciento de los votos en 2013- es ya en realidad una coalición.

Políticos, expertos y diplomáticos han comentado que esta reforma de la ley electoral supone un nuevo golpe para la minoría árabe, objeto hace semanas atrás de otra propuesta de ley que reduce su peso y que induce a la exclusión: la que distingue entre árabes cristianos y árabes musulmanes en el campo laboral.

El propio líder de la oposición, Isaac Herzog, jefe del partido Laborista, indicó días atrás que se trata de “medidas de odio y exclusión para tratar de marginar a ciertos partidos”.

A este respecto, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, criticó hoy a la oposición, a la que recordó que en otros países como Austria, Noruega y Suecia el mínimo requerido es el 4%, y en Alemania o Nueva Zelanda, el 5%.

La reforma electoral, propuesta por el partido ultraderechista “Israel Beteinu”, del propio Lieberman, forma parte de una paquete de tres leyes que el actual Ejecutivo ha ordenado a sus componentes votar en bloque esta semana en un intento de evitar las disensiones internas en el seno de la coalición.

La segunda de ellas obliga a los jóvenes ultraortodoxos (haredim) a servir en el Ejército como cualquier ciudadano israelí, un giro que la semana pasada hizo que cientos de miles de integrantes de esta comunidad se manifestaran en Jerusalén en una protesta histórica que colapsó la ciudad.

Presentada por el partido centrista “Yesh Atid” (Existe Futuro), el segundo de la coalición, de aprobarse suprimirá el privilegio que desde 1948 tiene esta comunidad, dedicada principalmente al estudio de los textos bíblicos.

La ley, criticada también por el propio Ejército, establece una serie de cuotas que, al igual que en el resto de la población, permite liberar del reclutamiento a un número limitado de jóvenes por cuestiones de salud, familiares o de excelencia en los estudios.

Asimismo, impone penas de cárcel a aquellos insumisos que no se presenten a filas, condiciones que han llevado a los ultraordoxos a amenazar con boicotear al estado e incluso, en el caso de los más radicales, a instar a sus seguidores a abandonar Israel si finalmente se aprueba.

La última de las polémicas leyes es obra del partido derechista Habait Hayehudi (Casa Judía), que representa los intereses de los colonos, y que de aprobarse supondrá un nuevo obstáculo para una solución negociada con los palestinos.

Según la misma, cualquier concesión territorial en un acuerdo con los palestinos deberá someterse primero a referéndum, incluidas alguna zonas ocupadas como los altos del Golán (tomados a Siria en la Guerra de los seis días, de 1967) o colonias de Jerusalén Este, ilegales según el derecho internacional.

Horas antes de la votación, el primer ministro israelí subrayó que este proceso demuestra la equivocación de aquellos que insisten en que la actual coalición de Gobierno es débil e inestable.

“Es bueno para el pueblo israelí tener un gobierno fuerte, una coalición fuerte que garantice la seguridad, la economía y el desarrollo de la sociedad israelí, además del avance de su legislación”.

“El pueblo israelí necesita un gobierno fuerte y estable y menos fragmentación partidista”, agregó.