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Mariana Rondón sostiene que “los pequeños gestos y miradas pueden herir toda una vida”

WUVN News
03/11/2014 9:40 AM

Irene Dalmases

Barcelona (España), 11 mar (EFE).- Comenta la cineasta venezolana Mariana Rondón, ganadora de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián con “Pelo Malo”, que antes de empezar el rodaje hizo un “casting de ojos” porque en su película los pequeños gestos y las miradas son fundamentales y la constatación de que pueden herir toda una vida.

En una entrevista con Efe, la directora muestra su satisfacción por regresar a España, donde el viernes tiene su estreno mundial el filme, protagonizado por el pequeño Junior, un niño de nueve años enfrentado a su joven madre, viuda y en el paro, porque está obsesionado con su pelo rizado y lo quiere alisar para una fotografía escolar.

Rondón rememora que el proyecto, rodado íntegramente en Caracas, empezó a tomar forma al reflexionar sobre lo que se escondía tras un gran edificio multifamiliar, como los que hay en los suburbios de la ciudad, del arquitecto Raúl Villanueva, de finales de los años cincuenta y que fueron considerados como el inicio de la modernidad en Latinoamérica.

Allí vio a personajes desamparados, en precariedad, frágiles y empezó a tratar sobre cómo los pequeños gestos y las miradas son importantes en la vida de cada uno. “Cómo -prosigue- la violencia que en ocasiones desprenden puede ser tan dura que hiere para toda una vida”.

Es por este motivo que la película, aunque muy caraqueña, “es tan universal, porque esos sentimientos de enfrentamiento entre una madre y un hijo no tienen territorio. Se trata, en todo caso, del territorio del alma”.

De todas maneras, advierte Mariana Rondón que la película no pretende ofrecer juicios, sino hacer preguntas al espectador sobre cuestiones como “el respeto por las diferencias” y la tolerancia.

“El espectador -indica- es quien debe hacer sus juicios y quien debe pensar sobre lo que está viendo, a partir de la experiencia de su propia vida”.

Por otra parte, remarca que no ha retratado el lugar más pobre de Venezuela, sino que simplemente ha puesto la cámara ante unos bloques de pisos que fueron una herencia de las teorías sobre las ciudades utópicas y deja en el aire cuestiones sobre si eso “ahora funciona”.

Respecto a las interpretaciones de los dos personajes principales, a cargo del niño Samuel Lange y la joven actriz de teatro Samantha Castillo, señala Rondón que ambos debutan en el celuloide y que lo que hicieron fue un trabajo conjunto durante tres meses en el que intimaron mucho y trataron mucho sobre la violencia en las relaciones humanas.

En este punto, advierte, además, que ambos son muy distintos a los personajes que interpretan, por lo que hubo una ardua preparación de “construcción” de sus papeles a partir de juegos. “Yo los manipulaba y les iba dando poderes y, como en la vida, saqué lo mejor y lo peor de cada uno para armar sus nuevas personalidades”.

La película, que en España se estrenará con una treintena de copias en salas de las principales ciudades, se verá, posteriormente, en Francia, Suiza, Brasil y Venezuela y viene avalada por varios premios, desde la Concha de Oro de San Sebastián, a la mejor dirección y guión en el Festival Mar del Plata de Argentina o la mejor dirección en Viña del Mar de Chile.

Respecto a la situación de Venezuela, Rondón, al frente de la productora Sudaca Films junto a Marité Ugás y Micaela Cajahuaringa, asevera que es “muy compleja, porque el país vive una polarización muy fuerte y eso lleva a situaciones extremas y a desencuentros en la convivencia, con familias divididas y amigos que dejan de serlo”.

En su opinión, “deja de existir el respeto al otro y a las diferencias, que es, de hecho, de lo que trata mi película”, recuerda.