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Lorenzo Silva retrata el mosaico de personalidades que surgen en el combate

WUVN News
04/05/2014 6:31 AM

Madrid, 5 abr (EFE).- El escritor Lorenzo Silva acepta con Luis Miguel Francisco el desafío de narrar el mosaico de personalidades que asoman en el combate durante la batalla de Nayaf, en la que hace ahora diez años combatieron en Irak las tropas bajo mando español.

El escritor y el militar retirado han recurrido a documentos sonoros y audiovisuales inéditos y nuevos testimonios de los protagonistas para completar el trabajo iniciado hace diez años para la primera edición de “Y al final, la guerra”.

La que definen como “aventura de las tropas españolas en Irak” es el eje del relato bélico que comienza con la derrota del régimen de Sadam Husein el 9 de abril de 2003 y el despliegue de tropas españolas, salvadoreñas, hondureñas y nicaragüenses con la coalición encabezada por las potencias ocupantes: Estados Unidos y Reino Unido.

El rostro de la batalla, esa vieja aspiración narrativa descrita por el historiador británico John Keegan, es el modelo al que recurren los autores para situar la acción en un escenario de pretendida misión humanitaria que deviene en lucha contrainsurgente.

La política apaciguadora española en las provincias bajo su mando, Nayaf y Al Qasidiya, se ve alterada por la revuelta del Ejército del Mahdi, dirigido por el clérigo Muqtada Al Sadr, cuyos seguidores son, en algunos casos, tildados de “bandidos religiosos”.

Según recuerda Silva en una entrevista con Efe en la sede en Madrid de la Agrupación de Infantería de Marina, cuyas unidades fueron las primeras desplegadas en la misión de Irak, la insurgencia “obligó a los soldados a combatir”, pese a que -sostiene- contaban “con medios limitados”.

“Esa transformación radical e inesperada la viven individuos que además están arriesgando su vida”, explica Silva.

“El desafío principal era llevar al lector a esa percepción”, añade el ex abogado que aspira a lograr “trasladarle esa vivencia”.

Pese a las restricciones de las reglas de enfrentamiento que tenían los militares españoles acaban en “una realidad en la que en cada plaza te hacen una emboscada y te disparan desde las azoteas. Pues tú tienes que utilizar las armas”.

Al abordar la percepción del militar en el frente de batalla que pretende mostrar al lector, Silva recuerda que “el soldado ve su sector de tiro y poco más”, por lo que entiende que “la información que tiene es muchas veces fragmentaria”.

De las sensaciones que vive el combatiente, Silva relata que los múltiples entrevistados que participaron en aquellos enfrentamientos coinciden en subrayar la necesidad de reaccionar de la manera “más mecánica posible”.

También, claro, “de la forma más rápida posible y sin equivocarse”.

Considera que “hay poco margen para la reflexión, para el miedo incluso”, y puntualiza que, ese, se vive antes o después.

“Teníamos un material de partida muy bueno”, subraya el coautor al referirse a las grabaciones del circuito de radio de las tropas españolas o una filmación inédita tomada desde el lado de los iraquíes que se enfrentan a las tropas bajo mando español y que fue requisada posteriormente por los militares norteamericanos.

También han recuperado escenas del enfrentamiento desde donde defienden sus posiciones los miembros de la Brigada Plus Ultra II ayudados en algunos puntos por personal estadounidense de la autoridad de ocupación y mercenarios de Blackwater.

Silva y Francisco trataron de hacer “desaparecer al narrador que está contando la historia, para dejar que en cada momento aparezca la personalidad de cada uno”.

“Hay soldados muy seguros y muy serenos. Hay soldados que se ponen nerviosos. Hay soldados que analizan muy fríamente lo que pasa. Y soldados más vehementes” detalla al describir los sujetos de las acciones más comprometidas y por cuya valentía y disciplina no ocultan su admiración en el relato.

Hijo y nieto de militares, Silva coincide con otros estudiosos al afirmar que “la profesionalización del Ejército ha llevado a que las generaciones más jóvenes desconozcan absolutamente, no sólo lo que es la vida militar, sino incluso las razones por las que se asume y lo que ellos implica”.

El escritor reivindica el enfoque historiográfico a partir de “la perspectiva de los soldados, de los campesinos y obreros alistados a la fuerza, pero también de los militares profesionales que hubieron de dar la cara en los combates junto a aquella tropa”, aunque aquí se refiera a la guerra de Marruecos del siglo pasado, interés compartido con Francisco que originó este proyecto.

Hoy, además, advierte que “hay algo que mucha gente en España no sabe, que es que desde hace bastante tiempo las mujeres en el Ejército español ocupan puesto de combate”.

Esa constatación -dice- se ve “a lo largo del libro una y otra vez”.