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Jeter sintió una vez más la magia del Yankee Stadium

WUVN News
04/07/2014 11:20 PM

Nueva York, 7 abr (EFE).- Muchas noches de triunfo y de gloria fueron las que ha vivido el campocorto Derek Jeter en el majestuoso escenario del Yankee Stadium, pero esta vez la magia de uno de los escenarios que son símbolo dentro del béisbol profesional de las Grandes Ligas se sintió con más fuerza que nunca.

Jeter antes de saltar por última vez al campo en un partido inaugural de temporada, dio una rueda de prensa con los periodistas y reiteró que ahora más que nunca iba a disfrutar del juego.

“Es una percepción equivocada”, declaró el capitán de los Yanquis en referencia a versiones de que los homenajes que le esperan podrían resultar una distracción incluso molesta. “No importa la ciudad que me toque, en cada juego voy a disfrutar cada momento”.

Sin embargo, los Yanquis reunieron para el partido inaugural a los cuatro pilares de los equipos que conquistaron cinco campeonatos de la Serie Mundial (1996, 1998-2000 y 2009).

Jeter atrapó el primer lanzamiento ceremonial de parte del excerrador panameño Mariano Rivera, mientras que el exreceptor boricua Jorge Posada recibió otro de Andy Pettitte previo al partido que los Yanquis ganaron 4-2 a los Orioles de Baltimore.

“Derek (Jeter) es el último sobreviviente”, comentó Rivera, el relevista con más salvamentos en la historia y que se retiró al final de la pasada campaña junto al lanzador Pettitte, algo que también hizo Posada en el 2011.

“Es algo extraño, pero así son las cosas”, comentó el puertorriqueño Posada. “Hay que seguir adelante, ya saldrán otros cuatro que tendrán que sacar la cara por el equipo”.

También hubo la oportunidad de que Jeter conversara en el camerino con el legendario exreceptor Yogi Berra, quien con 88 años anda en silla de ruedas y es el símbolo viviente de los equipos que establecieron la supremacía de los Yanquis durante las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

El pasado febrero, Jeter dio a conocer su intención de retirarse y que su vigésima temporada sería la última como profesional y no pudo comenzarla mejor al lograr el domingo llegar al octavo puesto en la lista de todos los tiempos de los peloteros con más hits.

Luego ya en el campo, Jeter ante 48.142 fanáticos que le ovacionaron cada jugada, cada turno y cada acción en el terreno, tuvo de 4-1, llegó a los 3.321 hits, anotó carrera y produjo otra con una rola por tierra que fue doble matanza.

Jeter generó la mayor emoción cuando dio un batazo y la pelota estuvo a punto de rebasar el muro del bosque izquierdo, que al final se convirtió en un doble.

“Me tuve que apurar un poquito”, reconoció Jeter. “Algunos se estaban riendo, pero después se dieron cuenta que el viento soplaba en contra”.

Como Rivera el año pasado, Jeter será objeto de honores en cada parque que le toque visitar de aquí hasta septiembre y la pasada semana ya recibió el primero en Houston cuando los Astros le obsequiaron un sombrero y botas de vaquero, así como unos bolsa completa con todos los palos de golf.

Hace un año, en la gira de despedida de Rivera, el panameño se deleitó con los homenajes y hasta organizó una serie de encuentros con fanáticos y empleados de los equipos rivales.

La diferencia es que Rivera no tenía que ponerse a trabajar sino hasta mucho después en el partido, mientras que Jeter tiene fama de estoico y de seguir rigurosamente su rutina de preparación.

Pettitte le rogó a Jeter que trate de aprovechar una situación peculiar: “Tiene que disfrutarla al máximo, ya que todo será muy rápido, la temporada habrá terminado y no podrá ponerse el uniforme otra vez”.

Jeter insistió que no se aburrirá con las ovaciones de pie en cada estadio.

“Tengo que jugar, tengo una temporada por disputar”, reflexionó el torpedero de 39 años. “Decir que no lo disfruto es la manera incorrecta de plantearlo. Diría que la manera ideal es que hay que encontrar cierto equilibrio”.

“Todos tenemos sentimientos”, indicó Jeter, quien el año pasado apenas disputó 17 juegos debido a las secuelas de una fractura de tobillo que sufrió en la postemporada de 2012.

En tanto los Yanquis le están aprovechando las circunstancias al vender camisetas conmemorativas de la retirada que dependiendo de sus modelos tienen un costo que oscila entre los 115 y 240 dólares.