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París une la fotografía de Mapplethorpe y la escultura de Rodin

WUVN News
04/07/2014 2:32 PM

París, 7 abr (EFE).- La fotografía obsesiva del estadounidense Robert Mapplethorpe se cita en París con las ansias por atrapar el movimiento que inspiraron la carrera del escultor francés Auguste Rodin.

Al primero le seducía la perfección y el detalle, y a ellos entregó toda su obra; el segundo, más visceral, buscaba inmortalizar la fugacidad del desplazamiento físico.

El Museo Rodin de París enfrenta desde hoy estas dos formas de entender el arte a través de una exposición que, pese a la distancia temporal, estética y disciplinar de ambos artistas, demuestra lo similares que fueron sus obras.

En los trabajos del norteamericano no hay nada espontáneo, todo está cuidado al milímetro, mientras que el francés atacaba sus piezas de una forma más instintiva y arrebatada.

Mapplethorpe, uno de los fotógrafos más famosos del siglo XX, muerto en 1989 por problemas derivados del sida, se sitúa frente al parisino Rodin (1840-1917), padre de la escultura moderna, y el resultado, lejos de ser estridente, resulta bastante armónico.

“Llegaron prácticamente al mismo destino por caminos muy diferentes”, indica a Efe una de las comisarias de la muestra, Hélene Pinet, al tiempo que subraya “lo importante” que fue para ambos el cuerpo humano como modelo de sus obras.

Se trata de trabajos que vibran en medio de una tensión extrema, sostiene Pinet, y “que siempre se quedan al borde de la ruptura o la explosión (…) Ellos mismos acuñaron un lenguaje propio para dedicarse continuamente a desbordarlo”.

Aparte de las analogías más evidentes, como el erotismo, la poesía y el cariz lúgubre que rezuman las piezas, Pinet señala la obstinación con la que los creadores “rechazaron lo superfluo” para centrarse en “las líneas, los relieves y el volumen”.

Dispuestas unas frente a otras o intercaladas entre sí, las piezas de Mapplethorpe y Rodin parecen formar parte de un mismo trabajo, insiste la comisaria.

“La fotografía se hace escultura, y la escultura, fotografía”, como si las obras del estadounidense completasen a las del francés y viceversa, apunta.

Según la comisaria, Mapplethorpe supo captar la perfección del cuerpo humano con fotografías que se inspiran en la belleza de los cánones clásicos, mientras Rodin se basaba en la antigüedad clásica grecorromana para componer muchas de sus esculturas.

Aunque la razón última de los paralelismos que se tienden entre ambos trabajos descansa, a decir de la comisaria, en cómo “juegan con la luz” fotógrafo y escultor.

Brillante, fragmentada, imperceptible, dulce o brutal, “es ella (la luz) la que define la forma en la que los cuerpos ocupan el espacio, es ella la que define todos los trabajos de estos dos genios”.

“Es la primera vez que el museo enfrenta de esta manera dos disciplinas tan diferentes”, explica Pinet, que ve en este proyecto una forma de “renovar la mirada” sobre la escultura y la fotografía, al tiempo que se establece “un diálogo” entre dos de los creadores “más influyentes” en sus respectivas disciplinas.

La exposición, que podrá disfrutarse hasta el 21 de abril, está ordenada a partir de siete temas: “Movimiento y tensión”, “Gusto por el detalle”, “Ensamblaje y composiciones”, “Materia y abstracción”, “Sombra y luz” y “Erotismo y condena”.

Coordenadas que vertebran una muestra integrada por 50 esculturas del Museo Rodin y por 102 fotografías cedidas por la Fundación Robert Mapplethorpe, creada en 1988 por el propio artista.

El fotógrafo la fundó para promocionar la fotografía, apoyar museos y exponer arte fotográfico, así como para impulsar la investigación médica en la lucha contra el cáncer e infecciones relacionadas con el VIH.

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