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Irán y las grandes potencias avanzan hacia un borrador de acuerdo nuclear

WUVN News
04/08/2014 6:10 AM
Actualizada: 04/08/2014 12:41 PM

Viena, 8 abr (EFE).- Irán y las grandes potencias mundiales se sentaron hoy de nuevo para seguir añadiendo piezas al complicado rompecabezas de un acuerdo que asegure que Teherán no tenga capacidad de fabricar armas nucleares al tiempo que se le garantiza su derecho a usar la energía atómica.

Los dos equipos reunidos hasta mañana en Viena están, como en los encuentros de febrero y marzo pasado, liderados por Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea, y por el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif.

Ashton coordina la negociación en nombre del G5+1, que agrupa a Alemania más los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia).

Tanto Ashton como Zarif destacaron que, tras los encuentros anteriores, en los que se discutió qué discutir y cómo hacerlo, en esta nueva reunión se ha llegado al punto crucial de empezar a poner por escrito un borrador de acuerdo.

“Estamos en medio de negociaciones muy detalladas y sustanciales en este momento. Esto será una importante continuación del proceso para explorar las respectivas posiciones en cada uno de los temas”, dijo hoy Michael Mann, portavoz de Ashton.

Más claro se mostró Zarif, que a su llegada el lunes a Viena aseguró al canal iraní Press TV que “preparar un borrador (de acuerdo) es una de las partes más difíciles” de unas negociaciones que calificó de duras.

Las piezas a encajar en ese acuerdo son muchas y las posturas, en algunos casos, alejadas.

Por un lado, hay que pactar cuánto uranio enriquecido y a qué nivel de pureza es conveniente permitir que Irán produzca. Este combustible alimenta las centrales atómicas que generan energía, pero también las bombas atómicas.

Aunque el G5+1 acepta la exigencia innegociable de Irán de seguir procesando uranio, la cuestión es la cantidad y calidad del mismo.

El plutonio, otro material de doble uso, militar y civil, es otro de los nudos gordianos.

Irán está construyendo una planta de agua pesada que, argumenta, usará en el tratamiento contra el cáncer.

Pero esa instalación genera también plutonio, que puede usarse en un arma nuclear, por lo que el G5+1 pretende que cambien las características de esa central.

El levantamiento de sanciones económicas a Irán o la regulación de futuras inspecciones son otras de las piezas de este puzzle negociador, que una fuente diplomática estadounidense de alto nivel ha llegado a comparar con un “cubo de Rubik”.

“Sabemos dónde podemos ver puntos de acuerdo. Sabemos dónde hay huecos sobre los que hay que tender puentes. Pero también he dicho que esto en un cubo de Rubik y que lograr progresos en un elemento puede significar que hay más espacio para negociar en otro elemento”, declaró esa fuente, que solicitó el anonimato, a un grupo de periodistas.

En principio, el acuerdo tendría que firmarse a finales de junio, si se quiere cumplir el plazo de seis meses que las dos partes se han dado, aunque también se contempla la posibilidad de una prórroga.

El plan es que en el próximo encuentro, que podría celebrarse a mediados de mayo, empiecen a ponerse negro sobre blanco los términos del eventual acuerdo.

“Estoy absolutamente convencido de que podemos, aunque el tema esencial no es si podemos escribir las palabras en papel, hacer el borrador. Se trata de las decisiones que tiene que tomar Irán, y algunas de ellas son muy difíciles”, destacó esa fuente del Gobierno estadounidense.

Para Washington, el objetivo de dar garantías de que los iraníes “no obtengan armas nucleares” obligará a que Irán “haga cambios importantes y tome decisiones significativas”.

Según esa fuente diplomática, la negociación “sigue el paso del plan de trabajo”, por lo que espera que la redacción del borrador comience ya en mayo.

Estados Unidos y sus aliados occidentales temen que, bajo la apariencia de un programa atómico civil, Irán oculte aspiraciones militares, unas dudas que no han podido resolverse en una década larga de inspecciones, negociaciones y sanciones.

Mientras que el G5+1 negocia, Israel denuncia que Irán sólo pretende ganar tiempo y sigue sin descartar un ataque militar contra las instalaciones nucleares de este país, argumentando que se siente amenazado por Teherán.

Antonio Sánchez Solís

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