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Obama anuncia inversiones para ganar la “carrera” mundial de formación laboral

WUVN News
04/16/2014 7:29 PM
Actualizada: 04/16/2014 8:20 PM

Washington, 16 abr (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció hoy una inversión de 600 millones de dólares para ajustar la formación de los trabajadores estadounidenses a los empleos ofertados, convencido de que es urgente acelerar en una “carrera” mundial en la que Alemania, China o India cuentan con ventaja.

En un discurso enmarcado en su estrategia de creación de empleo para la clase media, Obama anunció un plan para promover programas de aprendizaje y una competición nacional para fomentar una formación orientada a los empleos vacantes, al recordar que “en una economía del siglo XXI, los trabajos no conocen fronteras”.

“Las compañías pueden buscar a los trabajadores más educados, más cualificados, dondequiera que vivan. Otros países lo saben. Países como Alemania, China o India están trabajando cada día para educar a sus niños mejor que nosotros para que después puedan competir mejor que nuestros negocios”, señaló Obama en Oakdale (Pensilvania).

“Y cada día, francamente, vemos que están avanzando más que nosotros. Todavía estamos en cabeza, todavía tenemos las mejores bazas, pero ellos están tomando buenas decisiones. Y tenemos que tomar las mismas decisiones (…) Nuestra mejor apuesta es mantenernos los primeros en la carrera del conocimiento”, agregó.

El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, que acompañó a Obama en el acto, aseguró que “seis de cada diez empleos en los próximos 10 años van a requerir algún tipo de certificado o diploma más allá del graduado escolar”.

Obama, por su parte, afirmó que, aunque “no todos los trabajos que se ofertan hoy requieren un diploma de cuatro años en una universidad, no hay un empleo ahí fuera que vaya a pagar mucho si (el empleado en cuestión) no tiene algún tipo de formación especializada”.

Para facilitar ese trámite, el mandatario anunció un programa de “casi 500 millones de dólares” para crear una competición que aliente a los centros públicos de formación superior (“community colleges”), las empresas e industrias a trabajar juntos para crear programas de formación orientados a los empleos vacantes.

En la competición, organizada por el Departamento de Trabajo, tendrán prioridad las alianzas entre centros de formación y entidades nacionales, así como las asociaciones industriales, “que se comprometan a implementar programas de formación basados en credenciales reconocidas por la industria”, precisó la Casa Blanca.

Además, el Departamento de Trabajo invertirá 100 millones de dólares en subvenciones para aquellos programas de aprendizaje o becas “que ayuden a los jóvenes y a los trabajadores experimentados a entrar en un camino hacia empleos mejores, un sueldo mejor y una trayectoria ascendente en sus carreras”, explicó Obama.

Según la Casa Blanca, el 87 % de los aprendices en una empresa o industria son contratados después de completar sus programas y su salario medio una vez completada la formación es de más de 50.000 dólares anuales.

“Los programas de aprendizaje son una forma de conectar a más estadounidenses a empleos en algunos de nuestros campos con más demanda, como las telecomunicaciones y el cuidado de salud. Y permiten aprender mientras haces ingresos”, apuntó el mandatario.

Ninguna de esas dos inversiones necesitarán la aprobación del Congreso, precisó el mandatario, tras lamentar que el poder legislativo no haya respondido hasta ahora a su petición de “invertir en programas serios que conecten a estadounidenses preparados para trabajar con trabajos listos para ser ocupados”.

Desde comienzos de este año, Obama insiste en que ha pasado a la “acción” para mejorar las condiciones de la clase media ante la parálisis del Congreso, donde la férrea oposición republicana mantiene estancadas sus iniciativas, como el aumento del salario mínimo a 10,10 dólares la hora para todos los trabajadores del país.

Los legisladores demócratas, que se juegan en las legislativas de noviembre mantener el control del Senado, han pedido a Obama que impulse una agenda genuinamente demócrata para marcar diferencias, especialmente en lo social, con los republicanos.