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Tyson y Holyfield, de mordiscos a abrazos

WUVN News
04/19/2014 7:50 PM

Nueva York, 19 abr (EFE).- Mike Tyson y Evander Holyfield han dejado definitivamente de lado su legendaria rivalidad y hoy se dedicaron piropos como estrellas del documental “Champs”, un repaso a sus respectivas carreras y a las luces y sombras del boxeo.

Diecisiete años después de que Tyson arrancara de un mordisco parte de la oreja de Holyfield en uno de los momentos más recordados de la historia del deporte, los dos exboxeadores se reunieron en Nueva York para presentar la película en el Festival de Tribeca.

“Champs” es la historia de cómo dos niños del “gueto” llegaron a ser las mayores estrellas del boxeo mundial, para luego volver a caer al abismo acosados por las deudas y los escándalos.

Ahora, rondando los cincuenta y rehabilitados, ambos tratan de que los jóvenes no repitan sus errores.

“Yo era un monstruo para mí mismo. He sido increíblemente afortunado”, se sinceró hoy Tyson en un coloquio tras el estreno mundial de la película.

A sus 47 años, el que fuera el campeón más joven de los pesos pesados ha suavizado su imagen de feroz luchador, aunque sigue manteniendo parte del carácter desafiante que le hizo famoso.

“Nada”, respondía hoy rápidamente cuando se le preguntaba qué habría hecho de manera diferente durante su carrera. “También me divertí mucho, ¿eh?”, aseguraba, recordando los caprichos de todo tipo que se dio, desde las mansiones y los autos de lujo, hasta una pareja de tigres blancos.

“Champs” narra cómo Tyson llegó a la cima del boxeo tras una meteórica carrera desde uno de los barrios más duros del distrito neoyorquino de Brooklyn, donde creció sin padre y en un ambiente cargado de violencia.

Muy lejos de allí, en Alabama, Holyfield abandonaba casi en paralelo y también gracias al boxeo un mundo marcado por la pobreza y la falta de oportunidades.

“Mi madre no sabía leer, mi padre tampoco”, recordaba hoy el exboxeador, el único capaz de lograr cuatro campeonatos del mundo y que durante su carrera logró más de 200 millones de dólares.

“Champs” subraya la válvula de escape que el boxeo supuso durante años para muchos jóvenes de barrios marginales de Estados Unidos y retrata de paso muchos de los problemas del país, especialmente la desigualdad y el sistema penitenciario.

El relato se construye a través de las vidas de Tyson, Holyfield y de Bernard Hopkins, que reinó durante diez años en la categoría de los pesos medios.

Hopkins, originario de Filadelfia, entró en prisión a los 17 años por varios delitos graves y pasó cinco años entre rejas antes de convertirse en profesional y transformar su vida.

“Me inspiraron mucho sus historias individuales, pero también que son de la misma generación, de distintas partes del país y están muy interrelacionados”, explicó hoy el director, Bert Marcus, sobre los protagonistas.

La cinta muestra la subida al estrellato de Tyson y Holyfield, pero también sus posteriores problemas con la justicia, en el caso del primero, y económicos, en el del segundo, para desembocar en una historia de redención durante los últimos años, en los que ambos han rehecho sus vidas.

Marcus, al mismo tiempo, analiza en el filme el declive del boxeo durante los últimos años y apuesta claramente por la necesidad de proteger a los púgiles tanto desde el punto de vista físico como económico, ante los habituales abusos que sufren.

“Hemos pasado de ser el deporte de los reyes a ser una industria en apuros”, resumió hoy en el coloquio posterior a la proyección el promotor Lou DiBella.

“Champs”, por supuesto, tiene como punto cumbre los enfrentamientos entre Tyson y Holyfield por la corona de los pesos pesados durante los años 90.

Sorprendentemente, pasa de puntillas sobre el famoso incidente del mordisco, por el que Tyson pidió perdón a su oponente hace años, y por algunos de los episodios más oscuros de la vida del boxeador neoyorquino, como su condena por violación en 1992.

“Hay que perdonar”, aseguraba hoy Holyfield, al que el otrora arrogante Tyson no dudó en dedicar todo tipo de halagos: “es el luchador más competitivo de la historia”, le definió.

Al fin y al cabo, dos de los hombres más temidos de los 90 son ahora dos amigos que se respetan tremendamente y que prefieren los abrazos a los mordiscos.

Mario Villar

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