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La escritora Jung Chang reivindica el carácter modernizador de la emperatriz china Cixí

WUVN News
04/21/2014 8:31 AM

Barcelona (España), 21 abr (EFE).- Después de publicar el ensayo autobiográfico “Cisnes salvajes” y una biografía sobre Mao, la escritora china Jung Chang reivindica ahora en un amplio ensayo el carácter modernizador de la emperatriz china Cixí, que, según ha explicado la autora, fue “la fundadora de la China moderna”.

En una entrevista concedida a Efe, Chang, que fue la primera mujer de la República Popular China en doctorarse en una universidad británica, ha explicado que Cixí condujo “la China medieval a la China moderna”.

La principal aportación de “Cixí, la emperatriz” (Taurus) es que, “frente a los comunistas, que piensan en Mao como el modernizador del país”, su libro establece que esa persona fue la emperatriz Cixí. Y aclara: “Mao fue el fundador de una sociedad moderna, pero totalitaria, y una sociedad moderna debe tener un sentido más amplio y no ser solo un régimen totalitario”.

Cixí, continúa Chang, “buscó los modelos en Occidente, a cuyos países abrió las puertas de su país, pues hasta que se hizo con el poder en 1861, China había sido un país cerrado y aislado durante cien años”.

A los 16 años, Cixí fue elegida una de las numerosas concubinas del emperador y pasó entonces a vivir en la Ciudad Prohibida de Pekín, rodeada de eunucos -de uno de los cuales se enamoraría más tarde, con consecuencias trágicas-, y su astucia le permitió no sólo sobrevivir en la corte sino también escalar posiciones hasta convertirse, tras el nacimiento de su hijo, en segunda consorte.

Cuando el emperador murió en 1861, el hijo de ambos, de cinco años, le sucedió en el trono, y Cixí puso en marcha un golpe de Estado contra los regentes propuestos por su marido y tomó así el mando de China.

Cixí transformó un imperio medieval dándole los atributos de un Estado moderno: “Industria, ferrocarril, electricidad, telégrafo, minería moderna, diplomacia, comercio internacional, un ejército provisto de armamento e incluso promovió la primera bandera de China”.

Abolió además castigos tan horribles como la “muerte por mil cortes”, puso fin al tradicional vendado de pies de las mujeres y dio los primeros pasos hacia la liberación de la mujer.

Además de cambiar el sistema educativo, en el que se basa el sistema actual, la emperatriz introdujo el sistema legal occidental.

Jung Chang concede “mucho valor” a la labor de Cixí, que se hizo “sin apenas derramamiento de sangre”, porque era una concubina y, cuando ya estaba en el poder, no podía estar con un hombre cara a cara, hasta el punto que “trataba los asuntos de estado tras un biombo de seda amarillo”.

Tres años después de su muerte en 1908, los logros en favor de la mujer se desvanecieron, porque “China se convirtió en república y gradualmente fue empeorando. El siglo XX fue el siglo más sangriento de China, y, bajo el gobierno de Mao, de 1949 a 1976, se produjo la peor época de la historia del país, pues fue responsable de la muerte de 70 millones de personas”.

Basándose en documentos históricos que salieron a la luz recientemente, como registros de la Corte, correspondencia oficial y privada, diarios y relatos de testigos, la biografía de Chang rompe con el mito de que Cixí actuó de manera sanguinaria y déspota, y con los que atribuyen a sus asesores sus logros, “una visión injusta que le ha perseguido durante cien años”.

Sólo en el Museo Nacional de Historia de Pekín hay más de 10 millones de documentos que hacen referencia a ella o a su dinastía.

Fuera de China, Chang ha consultado los archivos y diarios de la reina Victoria, los documentos que hay en el archivo real de Windsor, los archivos del ministerio de Exteriores de Francia e Italia, así como archivos de EE.UU., que contienen tesoros como los negativos de las fotos.

Chang espera que, cuando la biografía se publique el próximo verano en Taiwán, “cambiará la percepción que tiene el público de la emperatriz”.

Por Jose Oliva