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“La parte inventada”, la novela “más personal” de Rodrigo Fresán

WUVN News
05/06/2014 10:32 AM

Buenos Aires, 6 may (EFE).- El novelista argentino Rodrigo Fresán desembarca esta semana en la Feria del Libro de Buenos Aires con “La parte inventada”, una extensa novela sobre las obsesiones de un escritor que, reconoce el autor en una entrevista con Efe, es su libro “más personal”.

Tras cinco años de silencio editorial, desde “El fondo del cielo” (2009), “La parte inventada” desgrana los miedos y las obsesiones de su protagonista, un “Escritor” que conoció el éxito en el pasado y decide desaparecer.

Infancia, familia, mitos de la literatura y amor desfilan por las 566 páginas de una novela que Fresán define como “una suma creativa de resumen de lo publicado, acumulación de obsesiones y recuento de temas”, con variaciones sobre “la lectura y el escritor”.

“Rodrigo Fresán ha escrito la novela total de Rodrigo Fresán” y ha tomado “45 de mis 50 años”, bromea el autor de “Los jardines de Kensington”, que dice no tener noción del momento en que decidió convertirse en escritor.

“No tengo conciencia de haber querido ser otra cosa. Nací clínicamente muerto, me revivieron y viví para contarlo”. Y eso hace Fresán, contarlo, en “La parte inventada”, cuyo protagonista también nace medio muerto.

“Es mi libro más personal, que no el más autobiográfico”, aclara, sorprendido porque “todos tienden a pensar que la figura del Escritor es un retrato mío, aunque el libro está escrito en tercera persona pero parece que nadie se da cuenta”.

“De las cosas que piensa el Escritor, yo sostengo el 50 por ciento” y “el Escritor pone cierto énfasis en cosas que yo no tengo”, sostiene Fresán, que cita, por ejemplo, la relación del protagonista de su novela con las nuevas tecnologías.

“A mi me irrita un poco pero a él le indigna”, continúa el novelista, que justifica la aversión de su personaje a internet, los blogs y las redes sociales porque “necesitaba que este Escritor tuviera una especie de enemigo tonto, alguien a quien pudiera pegar sin posibilidad de devolver el golpe”.

Aunque, “el verdadero enemigo del Escritor es la imposibilidad de escribir una novela porque ha perdido la fe en la literatura”, explica.

Al margen de esta metanovela, “el verdadero enemigo de un escritor es la mala literatura, que genera malos lectores y malos editores”, sostiene Fresán, nacido en Buenos Aires en 1963 y afincado en Barcelona desde 1999.

Internet no contribuye a preservar la buena literatura porque “genera una especie de nube tóxica un poco distorsionante de la realidad”, opina el autor, que se pregunta “dónde quedó aquello de la calidad en vez de la cantidad” cuando se “echan las campanas al vuelo” hablando de nuevas tecnologías.

“Estoy esperando la gran novela blog”, continúa Fresán, que no tiene cuenta en ninguna red social, aunque “hay que gente que se hace pasar por mi”, y llama la atención sobre “esta suerte de libertad concedida” que se atribuye a las redes cuando “tenemos noticias en las que parece que todos han vendido el alma al diablo y ya no son dueños ni de sus propias fotos”.

No obstante, Fresán reconoce ventajas en las nuevas tecnologías para el oficio de escritor y admite que “jamás hubiera podido escribir un libro como “La parte de inventada” sin una computadora y un programa que permite borrar, cortar y pegar”.

“De estar aún en la era Olivetti tendría que haber producido 19 versiones. Con la computadora no hay versiones porque hay una cada minuto. Tengo siete ventanas abiertas -las siete partes de su novela- y trabajo en simultáneo, como si fuera una partida de solitario, voy sacando y cambiando los naipes de lugar”, explica Fresán, que se “maravilla” ahora de cómo escribió su primer libro con “papel y tecla”.

Para el autor de “Mantra”, lo más difícil del trabajo creativo no es enfrentarse al inicio ni al final, sino al “durante” de la novela “en el que estás buscando todo el tiempo dónde está el frente de batalla”.

Tras “La parte inventada”, Fresán busca nuevos “frentes de batalla” con dos proyectos, una novela histórica en la línea de “Los jardines de Kensington” y un libro de relatos largos en el que continuará explorando las obsesiones del escritor y que, adelanta, bien podría ser llamarse “La parte reinventada”.