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Solís comienza su Gobierno con llamado al diálogo y advertencia a los corruptos

WUVN News
05/08/2014 12:45 PM
Actualizada: 05/08/2014 8:40 PM

San José, 8 may (EFE).- El historiador Luis Guillermo Solís comenzó hoy su andadura como presidente de Costa Rica para el período 2014-2018, con una promesa de transparencia y diálogo abierto para todos los sectores y con la advertencia de que combatirá frontalmente la corrupción.

Solís, del centro-izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), juró este jueves como el mandatario número 47 del país, con lo que sustituye en el poder a Laura Chinchilla, la primera mujer en gobernar Costa Rica.

El nuevo presidente hizo un llamado al diálogo en su primer discurso presidencial, pronunciado ante miles de personas y unas 80 delegaciones internacionales durante la ceremonia de transmisión de mando, celebrada en el Estadio Nacional, en San José.

“Este será un Gobierno de puertas abiertas, de consulta y diálogo permanente con los actores de las sociedad que alzan su voz y tienden su mano”, expresó Solís en su primer discurso como presidente.

Experto en ciencias políticas, de 56 años, Solías alcanzó la Presidencia en una segunda vuelta celebrada el pasado 6 de abril, en la que consiguió la cifra inédita en unos comicios de 1,3 millones de votos, casi el 78 % de los emitidos.

Sin embargo, gobernará con un Congreso dividido entre nueve partidos políticos, ninguno con una mayoría contundente, lo que el nuevo presidente ha interpretado como un mandato de la ciudadanía para negociar, buscar acuerdos y dialogar.

“Convoco a un espíritu negociador con respeto para alcanzar el desarrollo que anhelamos. Un diálogo fecundo basado en la transparencia”, manifestó el mandatario.

Agregó que “ese diálogo incluso bajo las mejores circunstancias no dará resultado si quienes lo emprendan no están dispuestos a mirar hacia el futuro”.

El presidente dijo que las instituciones del Estado, organizaciones gremiales, colectivos, poblaciones y movimientos de toda índole, deben contribuir a reducir la desigualdad y construir una economía que genere bienestar para todos.

Reiteró su llamado a “negociar de buena fe, superando miedos y con respeto por encima de intereses particulares”, sin “dogmatismos” y sin caer en “consensos superficiales alcanzados por dádivas” entre partidos políticos.

Solís prometió “transparencia” por parte de su Gobierno, que será “una casa de cristal” para que los ciudadanos tengan la posibilidad de fiscalizar sus acciones.

Aseguró que trabajará para reactivar el sector agropecuario, la obra pública y para sanear las finanzas del Estado, que se han visto afectadas por la corrupción y por el déficit fiscal del 5,4 % del producto interno bruto (PIB).

“La corrupción está carcomiendo la democracia y quebrando las finanzas públicas. El nuevo Gobierno la combatirá sin desmayo porque cuando los ciudadanos pierden la confianza en las instituciones la democracia se hunde, se pierde y fenece. Llegó la hora de acabar con la impunidad”, afirmó.

Solís también anunció un combate directo a la evasión fiscal, la pobreza extrema y la desigualdad, así como un apoyo decidido a la protección del medio ambiente.

Entre los retos que enfrenta el mandatario se encuentra reducir el déficit fiscal, la pobreza que afecta al 21 % de los hogares del país, el desempleo cercano al 9 % y lograr un crecimiento económico superior al 4 %.

En su primera orden como presidente, Solís hizo suscribir a sus ministros un compromiso ético sobre su comportamiento en la función pública y el uso de los recursos estatales.

También firmó un decreto para declarar de interés público el mantenimiento de la red vial del país.

Solís sostuvo reuniones bilaterales con el presidente de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; con el mandatario electo de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, y con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

En todas ellas se conversó sobre la necesidad de fortalecer las relaciones bilaterales y regionales, al igual que lo hizo el miércoles en una cita con el Príncipe de Asturias Felipe de Borbón.

Al evento de traspaso de mando también asistieron los presidentes Otto Pérez Molina de Guatemala; Juan Orlando Hernández de Honduras; y Danilo Medina de República Dominicana.

Países como Venezuela, Nicaragua, Argentina y Cuba, estuvieron representados a nivel de vicepresidentes, mientras muchos otros a nivel de cancilleres y ministros.