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Cañones de agua, botes de humo y heridos en las protestas de Bangkok

WUVN News
05/09/2014 2:19 AM
Actualizada: 05/09/2014 7:40 AM

Bangkok, 9 may (EFE).- La violencia estalló hoy en algunas áreas de Bangkok cuando miles de tailandeses salieron a las calles de la capital para certificar la defunción del Gobierno de Tailandia y exigir la formación de un consejo popular no electo.

Al menos cinco tailandeses, dos mujeres y tres hombres, resultaron heridos en el enfrentamiento que mantuvo un grupo de cientos de manifestantes con los cuerpos de seguridad en la sede del Centro de Administración de Paz y Orden (CAPO), según el servicio médico de urgencias Erawan.

Entre las víctimas destaca el monje budista Laung Pu Buddha Issara, jefe de una de las facciones antigubernamentales que se manifiestan desde hace ocho meses y que tiene su campamento en el complejo gubernamental de Chaeng Wattana.

Issara presentó después en comisaría una demanda por “intento de asesinato” contra los agentes que le dispararon con cañones de agua y le lanzaron botes de humo cuando intentaba, de manera pacífica, dialogar con las autoridades.

Según la versión oficial, los manifestantes, dirigidos por Issara, llegaron al recinto y hallaron la entrada bloqueada con alambres de espino y bloques de cemento.

El monje, con sus guardaespaldas, se abrió camino y pidió dialogar con los jefes del CAPO y los guardias le contestaron que la manifestación y sus demandas eran ilegales.

Issara trató de continuar y, en ese momento, los agentes comenzaron a usar los chorros de agua y los botes de humo.

La protesta en la sede del CAPO ha sido una de las ocho manifestaciones o marchas organizadas hoy en Bangkok por los antigubernamentales, quienes salieron por la mañana de los dos campamentos principales, el del Parque de Limpini y el de Chaeng Wattana.

Algunos de los manifestantes acudieron a cinco canales de televisión para, según explicaron, tratar de decirles a sus profesionales “cómo deben informar”, y otros llegaron hasta el cuartel general de la Policía.

El líder supremo de los manifestantes, Suthep Thaugsuban, viceprimer ministro del opositor Partido Demócrata entre 2008 y 2011, bautizó esta movilización como “la batalla final” contra la Yingluck Shinawatra y su Ejecutivo.

La principal demanda de los manifestantes es que se invoque el artículo 7 de la Constitución para que el rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, designe al próximo jefe del Gobierno sin pasar por las urnas.

Suthep, arropado por las elites urbanas y la clase media, encabezó la marcha que llegó hasta la Casa del Gobierno y luego se dirigió al Parlamento, donde requirió la intervención del Senado para solucionar la crisis, porque la Cámara Baja está disuelta desde diciembre.

El opositor manifestó que los presidentes del Senado y del Tribunal Supremo son los únicos pilares de poder que quedan en el país y les concedió unos días para que formen un gobierno de transición.

Suthep no quiere elecciones porque las ha ganado todas, desde 2001, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra o una persona de su confianza, y por ello presiona para reformar el sistema político.

El problema de Suthep es que si a finales de noviembre del año pasado lograba congregar a más de 100.000 personas, hoy acudieron a la “batalla final” unas 10.000, lo que resta valor a su declaración de que le respalda la voluntad popular.

No obstante, ha contado con aliados poderosos en su “cruzada” contra la familia Shinawatra.

El Tribunal Constitucional forzó el miércoles por unanimidad la dimisión de Yingluck, hermana de Thaksin, en un caso de abuso de poder cometido en el año 2011.

Al día siguiente, la Comisión Anticorrupción decidió, también por unanimidad, proponer al Senado que inicie el juicio político de Yingluck por negligencia, proceso que puede costarle la inhabilitación para desempeñar cargos públicos durante cinco años.

El presidente de la Comisión Electoral, Supachai Somcharoen, dijo hoy que en las presentes circunstancias “será difícil” celebrar elecciones legislativas el 20 de julio.

Las organizadas el pasado 2 de febrero, con el boicot del opositor Partido Demócrata y los antigubernamentales, acabaron por ser declaradas nulas.

Tailandia arrastra una grave crisis política desde el golpe militar incruento de 2006 que derrocó a Thaksin. Marco Zabaleta