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Mundo

Pobreza e inestabilidad política y social dentro de un paraíso turístico

WUVN News
05/09/2014 10:10 AM

Santo Domingo, 9 may (EFE).- El acuerdo de entendimiento en materia turística firmado esta semana por República Dominicana y Haití beneficiará especialmente al segundo país, pues a pesar de ser la nación más pobre de América ha hecho un enorme esfuerzo por impulsar un sector que es principal fuente de ingresos de su vecino.

No obstante, Haití tendrá que solucionar otros problemas para lograr explotar el enorme potencial turístico que tiene.

Haití es un territorio que se caracteriza por la pobreza, sumada a la inestabilidad económica, social y política, todo ello dentro de un paraíso caribeño.

El acuerdo en materia turística se firmó como parte del diálogo de alto nivel que realizan los dos países y que tenía previsto celebrarse esta semana en Puerto Príncipe, aunque finalmente solo se realizó una reunión ministerial simultánea, quedando aplazada la tercera sesión del diálogo por quinta vez y sin fecha fijada.

Según reconocidos analistas dominicanos, los diversos atrasos de la reunión bilateral son consecuencia de una forma de presionar al Gobierno local para que presente el proyecto de ley de naturalización que se comprometió a llevar al Congreso y que beneficiaría a los inmigrantes haitianos, aunque hasta ahora no se conocen detalles del mismo.

Retomando el tema turístico, Haití se está reponiendo después del devastador terremoto de 2010, que dejó, además de centenares de miles de muertos, pérdidas materiales por unos 7.000 millones de dólares y 1,5 millones de damnificados.

En este sentido, el país caribeño está inmerso en el relanzamiento del sector turístico como forma de revitalizar su economía.

Así lo expuso al firmar el acuerdo la ministra haitiana de Turismo, Stephanie Villedrouin, quien además dijo, sobre las últimas manifestaciones que se han vivido en su país por cuestiones políticas y sociales, que esto es “parte de la democracia” y se preguntó en qué parte del mundo no se realizan protestas actualmente.

Sin embargo, cabe recordarle que en el caso de Haití el país aplazó hace dos años las elecciones parciales en medio de una crisis entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre la conformación del tribunal electoral, a lo que más tarde se añadieron diferencias en cuanto a la ley electoral, y las elecciones continúan sin celebrarse.

Además, la situación se agravó cuando la oposición exigió en las calles la renuncia del presidente haitiano, Michel Martelly.

En cuanto a las frecuentes manifestaciones en el país en los últimos meses, los enfrentamientos violentos entre policía y protestantes se repiten.

Para sustentar una economía en el turismo como lo hace República Dominicana, no basta con poseer paisajes paradisíacos como Isla Amiga (norte) o monumentos históricos como la fortaleza La Citadelle (norte), la más grande concentración de artillería del siglo XVIII en el Caribe, según cuentan los guías turísticos haitianos a quienes la visitan.

Haití tiene todo tipo de oferta por su cultura, patrimonio, gente y naturaleza, ejemplo de ello también es la casa donde vivió El Libertador Simón Bolívar en Jacmel (sur), y goza de una naturaleza virgen que hace únicas sus playas, montañas, sierras y cascadas.

Tiene el Parque Nacional Histórico de Haití (norte), declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, y en el que el Gobierno ha invertido más de un millón de dólares para permitir que el destino sea internacional.

No hay dudas del potencial turístico del país, de hecho el número de visitantes aumentó un 20 por ciento de 2012 a 2013, pero también es innegable que es necesario resolver la inestabilidad política y social o continuará afectando la actividad, como ha ocurrido en los últimos años.

Incluso, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en abril pasado urgió a celebrar las elecciones en Haití y señaló que el organismo percibe un “estancamiento político” en el país caribeño.

A todo esto hay que añadir que alrededor de 200.000 personas viven en situación de inseguridad alimentaria grave solo en el noroeste del país, donde meses de sequía han provocado una situación de alerta, aunque “no de desastre”, según expuso la Oficina de Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Haití.

Además, Haití tiene graves problemas de deforestación sobre los que conviene actuar con más empeño y eficacia.

Tanto es así que la inseguridad alimentaria que vive el noroeste por la falta de lluvias, obliga a la población más vulnerable a buscar fuentes alternativas de ingresos y una de ellas es la tala de árboles para la producción de carbón vegetal.

Evidentemente, se da un círculo ya que la deforestación está directamente relacionada con la sequía.