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Ruth Lorenzo, con el pelo mojado y nuevo vestido, busca un golpe de efecto

WUVN News
05/10/2014 3:32 AM
Actualizada: 05/10/2014 5:50 AM

Copenhague, 10 may (EFE).- Un cambio de vestido y de imagen a última hora es el golpe de efecto de la representante española, Ruth Lorenzo, en la final de hoy en Eurovisión 2014 en Copenhague, una gala con muchos candidatos pero ningún favorito claro.

Las modificaciones en el vestuario introducidas en los ensayos generales de la víspera obedecieron a problemas “técnicos”: el diseño de la firma española Anmargo no provocaba aparentemente la impresión deseada en pantalla.

Tampoco parecía haberse ganado el favor de los “eurofans” en la red, que criticaban las tiras negras de metal sobre el busto.

Su sustituto, prestado por la firma danesa Karim Desing y del que solo se han pagado los arreglos, mantiene la línea sirena y encaje de plata del primero, ha recalcado Lorenzo, que lucirá un “look” de pelo “efecto mojado” bajo la lluvia en 3D que caerá sobre la escena.

Con esas nuevas armas y las ya conocidas -una potente voz, una intensa balada y la fama alcanzada en el Reino Unido por su paso por el programa “Factor X”-, la cantante murciana ha reiterado en la víspera que va a por el triunfo, aunque si su actuación es de “diez”, quedará satisfecha.

Las apuestas la siguen colocando de forma invariable al borde del “top 10″, lo que le podría permitir igualar el puesto de 2004 y 2012, lejos de las últimas posiciones a las que España ha quedado condenada con frecuencia en la reciente década.

Durante varios meses y hasta hace apenas unos días, el armenio Aram MP3 y su balada “in crescendo” “Not alone” parecía el favorito indiscutible, pero ha ido perdiendo fuelle, quizás perjudicado también por unas supuestas declaraciones ofensivas suyas sobre Conchita Wurst, la mujer barbuda austríaca.

Es otra balada, “Undo” de la sueca Sanne Nielsen, la que encabeza ahora las apuestas, aunque seguida de cerca por la sensación de la semana, Conchita Wurst, el “álter ego” del austríaco Tom Neuwirth, que en la segunda semifinal recibió las mayores ovaciones del público y el apoyo no disimulado de la organización.

Los holandeses “The Common Linnets”, con un tema de inspiración “country” y una línea en deuda con el “Every Breath You Take” de The Police, ocupan una sorpresiva tercera plaza en las apuestas, por delante de Armenia y del Reino Unido, que tras los fracasos con estrellas consagradas apuesta ahora por la novel Molly.

Hungría, Ucrania, Dinamarca, Grecia y Noruega completan por ese orden la lista de los diez primeros en el portal Oddschecker, que recopila información de las principales casas de apuestas.

Al margen de la incertidumbre sobre el resultado, la gala en los pabellones de los antiguos astilleros B&W, situados en una isla frente al puerto de Copenhague, promete otras emociones fuertes.

Ucrania, y sobre todo Polonia, ofrecerán carne femenina en cantidad, mientras que los islandeses Pollapönk lucirán sus chirriantes trajes a ritmo de pop-punk y los franceses Twin Twin profundizarán en el lado más cómico del festival con “Moustache”.

Algunos de los momentos más memorables por el abuso de lo “kitsch”, un elemento clásico en Eurovisión desde hace décadas, los aportarán las gemelas rusas Tolmachevy Twins, con sus cabellos entrelazados o sus movimientos sobre un balancín gigante.

La final de hoy, la tercera que organiza Dinamarca en los 59 años de historia del festival, se calcula que será vista por unos 180 millones de televidentes en Europa y en otros países como Australia.

El resultado de la rehabilitación de los antiguos astilleros es un escenario espectacular con una estructura de acero de 40 toneladas y 20 metros de alto, suelo de aluminio y cristal e iluminado por 32 proyectores, pero cuyo coste muy por encima de lo presupuestado ha provocado ya duras críticas en Dinamarca.