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Stiverne venció por nocáut técnico a Arreola y es el nuevo campeón del mundo

WUVN News
05/11/2014 2:10 AM

Redacción Deportes (EEUU), 10 may (EFE).- Esta vez no hubo discusión, el canadiense de origen haitiano Bermane Stiverne se proclamó nuevo monarca del peso pesado, versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB), al vencer por nocáut técnico en el sexto asalto al mexicano estadounidense Chris Arreola.

La pelea revancha tenía a Arreola como el boxeador que la dominaba y llevaba la iniciativa, pero Stiverne, que se mantuvo la mayoría del tiempo contra las cuerdas y tiró pocos golpes, los que conectó valieron, especialmente una derecha demoledora que mandó a su rival a la lona.

Aunque Arreola se incorporó, Stiverne se dio cuenta que era el momento oportuno para acabar la pelea y eso fue lo que hizo al poner al púgil estadounidense de origen mexicano contra las cuerdas a base de varias combinaciones sin que tuviesen respuesta y el árbitro del combate, el estadounidense Jack Reiss, con dos minutos y dos segundos del sexto asalto decidió pararlo.

El triunfo de nuevo fue para Stiverne, que ya había ganado a Arreola anteriormente en abril del 2013, pero entonces fue por decisión unánime, y después de haberle roto la nariz a su rival, también con otro derechazo.

“Estudié sus cintas. Sabía que podía noquearlo”, declaró Stiverne después de la pelea, mientras lloraba. “Me rompió el labio, pero nunca me hizo daño. Fui paciente. Cuando llegó el momento apropiado hice lo correcto”.

La victoria permite a Stiverne convertirse en el primer campeón de peso pesado nacido en Haití, al quedarse con el cinturón que dejó vacante el ucraniano Vitali Klitschko, el pasado diciembre, cuando decidió centrarse en la política de su país.

El triunfo también puso de nuevo a Don King, silenciado durante los últimos años, en una posición de poder como el promotor de un campeón de peso pesado, que con toda seguridad sabrá sacarle el máximo de rendimiento, aunque Stiverne tenga 37 años.

El púgil canadiense de origen haitiano, que vive en Las Vegas (Nevada), posee una marca de 24-1-1, con 21 triunfos por la vía del nocáut, ahora tendrá la oportunidad de enfrentarse a Wladimir Klitschko, el hermano de Vitali, que posee los otros tres títulos del peso pesado.

Horas antes de la revancha entre Stiverne y Arreola, Wladimir Klitschko, que pelea normalmente en Alemania, dijo que quería enfrentarse al ganador en su próximo combate y quizás la pueda hacer en Estados Unidos, donde no ha boxeado desde que venció a Sultan Ibragimov para unificar dos títulos en el Madison Square Garden de Nueva York, en 2008.

“Es mi mayor sueño de unificar los cuatro títulos. Espero tener la oportunidad de luchar contra el ganador del duelo Stiverne y Arreola que me permita traer de vuelta el cinturón de Vitali, el único que todavía no he poseído”, declaró Wladimir Klitschko.

Manejador de Klitschko, Bernd Boente, confirmó el interés de su pupilo por la pelea de unificación, porque además es la que desean los buenos aficionados al boxeo.

“Los fanáticos del boxeo en todo el mundo están esperando ansiosamente por esta pelea, que dará la posibilidad de demostrar que hay un sólo campeón del mundo de peso pesado”, destacó Boente.

Pero con la entrada en escena de King nadie sabe cuales serán los planes que tenga para su nuevo campeón del mundo.

Por su parte, Arreola (35-4, 31 nocáuts), de 33 años, que parecía estar al mando de lo que fue una pelea llena de acción, la primera por el título de peso pesado en los Estados Unidos desde que Vitali Klitschko venció al propio Arreola por nocaút en el décimo asalto del combate celebrado en el Staples Center de Los Ángeles.

“Me siento desolado, porque llegue aquí para ganar”, declaró Arreola, de 33 años, un nativo de Riverside (California), que recibió todo el apoyo de los 3.992 espectadores que llegaron a presenciar la pelea, disputada en el Galen Center, del campus de la Universidad del Sur de California.

Arreola reconoció que fue la misma mano la que le hizo daño y le venció ya que hasta ese momento él dominaba la pelea y estaba bajo control, además de considerar que el árbitro la paró “demasiado pronto”.

“Ganaba la pelea antes del golpe, pero tengo que quitarme el sombrero ante él. Es un campeón de clase mundial. Todo lo que nos dijimos antes de la pelea fue basura para promocionarla y me gustaría volver a enfrentarme con él”, señaló Arreola. “Comenzaré a trabajar de nuevo y seguiré con mi carrera”.

Arreola colocó 112 golpes en el cuerpo y cabeza de Stiverne des los 306 que sacó para dejarlo con un 37 por ciento de acierto, el mismo que tuvo el nuevo campeón del mundo, pero con números de 90 y 245, respectivamente.

Stiverne subió los números en el sexto asalto cuando ya “tocado” Arreola le colocó 17 golpes de los 23 que sacó, un 74 por ciento de acierto.

Cuando el árbitro Reiss paró el combate, Arreola, que se llevó una bolsa de 100.000 dólares, estaba por delante en las cartulinas de dos jueces (48-47), mientras que Stiverne, que ganó 225.000 dólares, tenía la ventaja en la del tercero (48-47).

Arreola no pudo ver cumplido su sueño de ser el primer campeón del peso pesado de ascendencia mexicana y también el primer estadounidense que lograse el título desde que lo consiguió Shannon Briggs, en el 2007.