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El Cervantes de París recibe 258 libros que fueron de Severo Sarduy

WUVN News
05/22/2014 8:42 AM

París, 22 may (EFE).- La biblioteca del Instituto Cervantes de París ha recibido 258 obras, en su mayor parte primeras ediciones, que pertenecieron al escritor cubano Severo Sarduy, y que han sido donadas por el intelectual francés François Wahl, que fue su compañero durante décadas y hasta su muerte.

El Cervantes explicó hoy en un comunicado que la nueva colección se está presentando al público en una muestra hasta finales de junio en su centro de París, ciudad en la que Sarduy (nacido en Camagüey en 1937), falleció en 1993.

Entre las piezas más significativas -que más tarde se podrán consultar previa petición- hay un gran número de publicaciones del Nobel mexicano Octavio Paz, que da nombre a la biblioteca.

También están representados otros muchos autores hispanohablantes, como la argentina Alejandra Pizarnik (que fue amiga de Sarduy en París), el cubano José Lezama Lima o el argentino Julio Cortázar, del que se guarda una traducción al francés de “Rayuela”.

Hay otros libros dedicados por Juan Goytisolo y por Andrés Sánchez Robayna. El más “inesperado” para el Cervantes, es uno de Neruda italiano dedicado en la cubierta, en tinta verde, y que data de 1970.

La admiración que Sarduy sentía por las artes plásticas queda patente con la presencia de publicaciones de artistas como Ramón Alejandro, Bonifacio, Luis Feito, Wifredo Lam, Pablo Palazuelo, Antonio Saura o Antonio Seguí.

En la donación hecha por François Wahl figuran los principales títulos de la obra del propio Sarduy, incluidas las ediciones traducidas, así como estudios sobre el autor cubano.

La biblioteca del Cervantes en París, que desde 2006 fue bautizada con el nombre de Octavio Paz, cuenta con más de 65.000 volúmenes acumulados desde su creación en 1952 y está especializada en literatura española e hispanoamericana.

En su sede central de Madrid, en 2008 se había organizado una exposición de algunas fotografías, libros y otros objetos de Sarduy, en relación con la fascinación que tenía por Oriente. Luego se llevó a París y a otras delegaciones del Instituto.