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Zhang Yimou esquiva la censura china con “Coming Home”, estrenada en Cannes

WUVN News
05/22/2014 6:53 AM
Actualizada: 05/22/2014 2:41 PM

Cannes (Francia), 22 may (EFE).- La película “Comming Home”, del director chino Zhang Yimou, una historia “pequeña” de reencuentros y olvidos con un gran trasfondo político, superó el tamiz de las autoridades de Pekín para proyectarse con éxito y fuera de concurso en la 67 edición del Festival de Cannes.

“Entre treinta y sesenta personas de diferentes departamentos del Gobierno la ven. El director no puede estar presente. Ven la película y escriben sus anotaciones de lo que tiene que cortarse. También dan muy buenos consejos sobre el desarrollo de los personajes”, comenta con sorna el cineasta.

Su maniobra para no herir demasiadas sensibilidades consiste en “tomar una historia muy pequeña o corriente para reflejar algo grande, la sociedad de China” de la Revolución Cultural, oscuro período que va de 1966 a 1976, explica.

La última película del autor de “La casa de las dagas voladoras”, “Hero” o “Ni uno menos”, relata el regreso a casa de Lu Yanshi, a quien encarna con ternura Chen Daoming, y se inspira en la novela “El criminal Lu Yanshi”, de la escritora Yan Geling.

Al volver a casa, un disidente enviado a un campo de trabajo durante dos décadas se reencontrará con su amnésica esposa Feng Wanyu incapaz de reconocerle, un papel que interpreta Gong Li, una de las actrices más celebradas de China y embajadora de buena voluntad de la Unesco.

“Confío absolutamente en su actuación. Se tomó dos meses para pasar tiempo con personas que habían tenido experiencias similares”, señala el director sobre su protagonista, a quien comprende por instinto tras haber alumbrado trabajos como “Ju Dou” o “La Linterna Roja”.

Ese regreso al hogar que evoca el título de la película (Volver, en español) será también el escenario del reencuentro del desafortunado intelectual con su hija (Zhang Huiwen), un personaje que condensa la travesía ideológica que zarpa del dogma y arriba al desencanto.

Durante la entrevista con Efe, Zhang se expresa en chino y a través de una intérprete que le traduce al inglés en tercera persona para una mesa que comparten varios países no anglófonos.

Habla con voz pausada y rictus serio, sentado en la terraza de un hotel de Cannes. Va vestido de negro, más bien sobrio, y de su anorak cuelgan unas gafas de sol. Cuando cruza las piernas y puede leerse Gucci en el lateral de sus calcetines oscuros.

Antes de finalizar sus estudios de cine y convertirse en el director más célebre de China, un país con más de 1.300 millones de personas, Zhang Yimou (Xian, provincia de Shansi, 1951) pasó siete años trabajando en una fábrica textil, igual que uno de los personajes de su película.

“Crecí en la Revolución Cultural, como el personaje del film. No tuve la misma experiencia, pero sí elementos similares en mi vida”, resume el cineasta, que pertenece a lo que se conoce como la “quinta generación” del cine chino, formada por directores que empezaron a rodar después de la Revolución Cultural, como Tian Zhuangzhuang o Chen Kaige, que en 1993 ganó la Palma de Oro con “Adiós a mi concubina”.

La cinta, que “gustó mucho” a Steven Spielberg en un visionado privado en Los Ángeles (EE.UU.), muestra “cómo sacar algo positivo de una tragedia”, agrega sobre “Coming Home”.

Zhang vuelca en su película una metáfora de aquellos años oscuros de feroces purgas ideológicas a través de una historia de amor y devoción que dejó buen sabor de boca a los asistentes en su estreno en el Festival de Cannes, donde no compite por unos premios que se entregarán el próximo sábado.

“Se remonta a la tradición china, por ejemplo en la pintura, donde muy pocas pinceladas representan una gran imagen”, sintetiza el director.