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Balcells y Wylie se alían como respuesta a un contexto editorial cambiante

WUVN News
05/29/2014 1:22 PM

Barcelona, 29 may (EFE).- Los dos superagentes literarios del panorama mundial, la barcelonesa Carmen Balcells y el estadounidense Andrew Wylie, se han aliado como respuesta a un contexto editorial cambiante, al que se han incorporado nuevos agentes como Amazon o Google, en el marco de la revolución digital.

“Nuestro objetivo es dar mayor fuerza, alcance y duración a la representación de los clientes, y estamos entusiasmados y totalmente comprometidos con las oportunidades que se nos presentan”, anunciaban ambos agencias en un escueto comunicado para justificar la alianza sellada el pasado día 27.

Al margen del sector literario, siempre sometido a los avatares de la crisis y, desde la irrupción de internet, también sujeto a la zozobra de la piratería, como antes lo estuvo la música y el cine, la creación de la superagencia internacional Balcells & Wylie supone un valor añadido para ambos.

Con la unión, Wylie consigue entrar en las letras hispanas en sentido amplio, pues Balcells fue una de las impulsoras en los años setenta desde Barcelona del llamado “boom” latinoamericano, con nombres como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa en su catálogo de representados.

Balcells, de 83 años, garantiza con la operación la continuidad de la influyente agencia barcelonesa más allá de su existencia, un proceso que ya inició meses atrás con el nombramiento como director del joven Guillem d’Efak.

D’Efak se encuentra en Nueva York, donde tiene su sede la agencia de Andrew Wylie, conocido en el mundo literario como “El chacal”, para acabar de cerrar los flecos de este “acuerdo de intenciones”.

Ya en 2010 Balcells, con esa idea de dejarlo todo bien atado, vendió por tres millones de euros su archivo al Estado español, con lo que correspondencia privada, borradores, primeras ediciones, fotografías y bibliografías completas de autores esenciales en lengua española como Neruda, Vicente Aleixandre o Camilo José Cela pasaron a formar parte del patrimonio público.

En un universo editorial cada vez más inclinado a la fusión de los grandes grupos -en España, la última anunciada fue la incorporación de Santillana al grupo Random House-, la estrategia de Balcells y Wylie no deja de ser un reflejo de ese espíritu de concentración de empresas.

Balcells ya fue pionera en los años setenta cuando consiguió acabar con los contratos vitalicios y otras tiranías editoriales e imponer las cláusulas de cesión por tiempo limitado de un libro.

Entre su cartera de autores más de 200 escritores del mundo hispánico, como los nobel Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, García Márquez, Vargas Llosa y Camilo José Cela, y también Cortázar, Carlos Fuentes, Delibes, Álvaro Mutis, Torrente Ballester, Vázquez Montalbán, José Luis Sampedro, Terenci Moix, Onetti, Gil de Biedma, Juan Goytisolo, Bryce Echenique, Juan Marsé, Eduardo Mendoza o Isabel Allende.

El catálogo de Wylie, con más de 800 autores, no es menos envidiable, pues negocia la publicación de autores como Martin Amis, Jorge Amado, Saul Bellow, Claudio Magris, Nabokov, J.G. Ballard, o Alessandro Baricco.

Además de Jorge Luis Borges, Salman Rushdie, Philip Roth, William Burroughs, Cabrera Infante, Milan Kundera, Italo Calvino, Allen Ginsberg, Ismael Kadare, Orhan Pamuk, Amos Oz, Kenzaburo Oe, Bolaño, Murakami, Paul Preston, John Updike, Paul Theroux, Susan Sontag, W.G. Sebald, Roberto Saviano o el español Muñoz Molina.

No han faltado en estas primeras horas, tras el anuncio del acuerdo, voces discordantes con la operación, como la de los escritores Albert Manguel o Álvaro Pombo, que temen la “despersonalización” de la figura del agente, que cada vez se alejará más de sus autores, o un cierto “monopolio”, que siempre beneficiará a los autores superventas.

Las duras negociaciones de futuras ediciones que, como cada año, se realizan durante la Feria del Libro de Fráncfort, se simplificarán el en octubre para los editores al reducirse en un interlocutor, pero eso no será garantía de que los acuerdos sean más fáciles. La mayor parte de editores consultados se refieren a Balcells y Wylie con una mezcla de respeto y temor.