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Dolly Onetti dice que “Onetti nos enseñó a aceptar el juego de la vida”

WUVN News
06/01/2014 6:31 AM

Madrid, 1 jun (EFE).- “Humorista, curioso, tierno, a veces mal educado y obsesionado por la vida humana y por el sufrimiento que pueden causar los hombres”. Así ve Dolly, la viuda de Juan Carlos Onetti, al escritor uruguayo, veinte años después de su muerte.

“Juan enseña que hay que entenderse a sí mismo y que hay que aceptar el juego de la vida”, dice a Efe Dolly Onetti (Dorothea Muhr), la mujer con la que Onetti estuvo casado desde 1955 hasta su muerte en Madrid, el 30 de mayo en 1994.

Y ahora, cuando se acaban de cumplir los 20 años de la muerte del escritor, nacido en Montevideo en 1909, y cuando este gigante de la palabra, este singular escritor de escritores, un autor de culto, una leyenda cuya obra no para de crecer, la mujer que compartió su casa, su paraíso cerrado de la madrileña Avenida de América, le recuerda y cuida su legado.

“Cuando llegamos a Madrid, en el 75, no teníamos nada, y menos mal que Juan empezó a escribir un artículo para la Agencia Efe cada mes. Recuerdo que, cuando no tenía tema, le traían los amigos periódicos y revistas para que se inspirase y enseguida hacía algo bueno”, evoca Dolly Onetti, que, a sus 89 años, está en España para conmemorar esta fecha.

La viuda del escritor, música de profesión, le hizo muchas fotografías a Onetti a lo largo de su vida, de sus más de cuarenta años juntos en los que solo se separaban un mes al año, cuando Dolly viajaba a Londres a ver a sus padres.

“Se ponía fatal, lo respetaba siempre pero lo pasaba francamente mal. Una semana antes de irme ya no me hablaba porque decía que ya no existía”, recuerda Dolly, para quien Juan era “muy cariñoso. Pero a veces era muy mal educado, cuando no quería enfrentarse a algo se metía en la cama como un avestruz”.

“Vivía para escribir. Su obra necesita el esfuerzo del lector, sus temas son duros e intensos, pero yo veo que los lectores crecen, sobre todo los jóvenes. Aunque Juan en el fondo es un humorista, y eso no lo entiende mucha gente”, añade Dolly, que define al escritor como muy curioso y completo, interesado por la música, la pintura y el cine”.

Lector de novelas policiacas, amante de los animales, de su perra la Biche, que murió diez días antes que él, Dolly Onetty recuerda que los últimos veinte años en Madrid fueron maravillosos. “Él estaba tranquilo en nuestra casa, de la que no salía, en su cama; y yo estoy contenta con lo que llamo ‘el club de los fanáticos’, el de la gente que se enloquece con su obra”.

“Él nos dejó un párrafo maravilloso sobre la desgracia que dice que la desgracia hay que dejarla que se desgaste sola. Creo que da lecciones de vivir y de aceptar las reglas del juego”, subraya.

Recuerdo y homenajes al escritor que vivió los últimos años de su vida en la cama: “el lugar desde donde se puede hacer lo mejor”, como hacer el amor, leer o beber, recuerda Dolly que decía el escritor.

La obra de Onetti, que no para traducirse, está en más de veinte lenguas. El coreano y el lituano han sido los últimos idiomas a los que se han vertido las novelas del autor de “El pozo”, “La vida breve” o “El astillero”, recuerda a Efe Raúl Manrique, del Centro de Editores en Madrid, organizadora de lo que se ha dado en llamar “El año Onetti”, con diferentes actividades.

Estos actos se vienen desarrollando desde enero con mesas redondas y la proyección de las películas de sus libros, como “El astillero” o “El infierno tan temido”.

Unas actividades que este mes de junio seguirán, el día 20, con una conferencia de Hortensia Campanella, la editora de las Obras Completas de Onetti en Galaxia Gutemberg-Círculo de Lectores.

Asimismo, se publicará el libro “Con Onetti”, escrito por Dolly, y habrá una exposición en la Casa de América el 10 de septiembre bajo el título “Reencuentro con Onetti”, donde se verán sus primeras ediciones y diferentes publicaciones, así como una pequeña muestra de su mundo personal.

Además de fotografías inéditas, se exhibirán los objetos cotidianos que rodearon su obra, sus cuadros, su pipa y sus libros. Se montará su dormitorio con su famosa cama y el salón de su mítica casa de la avenida de América. Todo ello, objetos que forman parte de la colección del Museo del escritor en Madrid.