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Si me importara lo que piensa la gente, seguiría en el Oeste, asegura Eastwood

WUVN News
06/10/2014 10:51 AM

Nueva York, 10 jun (EFE).- ¿Qué hace Clint Eastwood dirigiendo un musical? A sus 84 años, el tipo duro que demostró tener una inmensa sensibilidad da el enésimo giro a su carrera y lleva un montaje de Broadway al cine, “Jersey Boys”, ajeno a lo que diga la gente, porque si no “seguiría haciendo películas del Oeste en Italia”.

“No tienes que ser un tipo duro para interpretar a un tipo duro, de la misma manera que no tienes que ser un chico sensible y poético para escribir poemas. Un actor o un director tienen que transformarse y mientras consiga que el público se transforme con él está bien”, explica Clint Eastwood en una entrevista con Efe antes del estreno del filme, que llegará a los cines el 20 de junio.

“Jersey Boys” es su película más juvenil y humilde en años, sin estrellas de relumbrón (ha mantenido a los actores de distintas funciones, entre ellos John Lloyd Young y Vincent Piazza) y dedicada a la música de Frankie Valli y los Four Seasons, autores de clásicos del “falsete” como “Stay” o “Sherry” a mediados de los sesenta.

“La historia ya tenía dos estrellas: Frankie Valli (productor del musical y la cinta) y el propio musical, que genera un estado de emoción en la gente que no he querido intentar explicar, pero sí seguir intuitivamente”, explica Eastwood, quien vio el musical ganador de cuatro premios Tony en 2006 hasta tres veces: en Las Vegas, en San Francisco y en Nueva York.

Eastwood, ganador a su vez de varios premios Óscar, ya había mostrado su vinculación con la música en la composición de bandas sonoras como la de “Changeling”, al realizar el biopic “Bird”, sobre Charlie Parker, y al plantear una nueva versión de “A Star is Born” protagonizaba por Beyoncé que nunca llegó a realizarse.

Pero ahora vive un romance con Broadway que le hizo estar el pasado domingo en la entrega de los premios Tony no solo para promocionar su nuevo filme, sino para dar suerte a la adaptación musical de su filme “The Bridges of Madison County”, que consiguió dos premios.

De “Jersey Boys” le interesaba un protagonista que “tenía un sonido diferente y no tuvo miedo a experimentarlo con los grupos. Ese falsete… Todos los que tienen un don algo diferente tienen que bregar con un periodo en el que la gente lo considera ridículo. Eso es así. Y él tuvo que enfrentarse, además, al ambiente de un barrio complicado de Nueva Jersey en los años cuarenta”, asegura.

“Frank Sinatra también es de Nueva Jersey. Lo conocemos como un famoso cantante, quizá uno de los más famosos de su generación y estoy seguro de que hubo un momento en su vida, cuando era un chico de Hoboken delgado que quería ser cantante, alguien le dijo que un chico duro no podía cantar canciones de amor”, asegura uno de los intelectuales más respetados de la derecha estadounidense.

Eastwood, asiduo a las convenciones del Partido Republicano y exalcalde de Carmel By The Sea (California), lleva años matizando ese supuesto carácter conservador con hermosos retratos del derecho a la eutanasia (“Million Dollar Baby”) o desmembrando el inevitable anhelo de infidelidad (“The Bridges of Madison County”).

“Conforme pasa el tiempo soy más empático con mis personajes. Tienes que tener sentimientos por ellos para retratarlos, lo cual no significa que no tengas múltiples opiniones internas sobre ellos”, asegura el actor, quien de los cinco músicos del filme valora cómo impusieron su voluntad de dedicarse a la música en una juventud masculina dominada por el deporte.

“Tocar un instrumento es mejor que ser el capitán del equipo, que es algo que solo te durará un año en la mayoría de los casos”, bromea.

Así, para que Clint Eastwood dirija un musical tiene que ver en la historia algunas de las claves de su filmografía, y en “Jersey Boys” no falta su obsesión por el impacto emocional de las infancias complicadas o la fragilidad de los vínculos amistosos en situaciones límite.

“Son chicos que tienen una historia y, además, cantan, y tienen éxitos que cambian su vida, que les llenan de dinero, de Cadillacs… Pero me interesa la manera que tienen de abordar las cosas”.

“Estoy seguro de que ahora mismo, en algún momento de Estados Unidos o del mundo, hay alguien intentando hacer algo poco convencional y los demás empujándolo a que tenga una vida más normal como mecánico o marinero”, concluye.