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El jefe del Pentágono defiende la legalidad de la liberación de Bowe Bergdahl

WUVN News
06/11/2014 12:42 PM
Actualizada: 06/11/2014 2:41 PM

Washington, 11 jun (EFE).- El secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel, defendió hoy la decisión del equipo del presidente, Barack Obama, de no avisar al Congreso sobre el acuerdo de transferir a cinco presos de Guantánamo para garantizar la liberación del sargento Bowe Bergdhal, el último prisionero de guerra estadounidense.

Hagel aseguró en una audiencia en la Cámara de Representantes que tomaron “la decisión adecuada” al realizar este intercambio de prisioneros, que ha permitido a cinco altos mandos talibanes, acusados de matanzas y que llevaban más de una década en la cárcel de la Base Naval de Guantánamo, disfrutar de un régimen de semilibertad en el emirato de Catar.

“Hubo total unanimidad en este decisión (en el Ejecutivo). El presidente o yo no hubiésemos dado el paso sin la total confianza de que estábamos actuando legalmente, en el interés nacional, y respetando lo mejor de nuestra tradición militar”, opinó Hagel.

El jefe del Pentágono intentó marcar las líneas que definen la liberación de Bergdahl: no fue una negociación con terroristas, sino una fuerza enemiga, y no era una transferencia de presos de Guantánamo al uso, algo que requiere avisar al Congreso previamente, sino una operación militar de intercambio de prisioneros.

Esas diferencias son la defensa contra las dos de las mayores críticas a la operación que garantizó la liberación de Bergdahl, un militar de 28 años que se ha pasado los últimos cinco en manos de grupos talibanes, entre ellos la terrorista Red Haqqani de Pakistán.

“El sargento Bergdahl era un soldado detenido bajo custodia de una fuerza enemiga, no un rehén, y (su liberación) fue consistente con nuestra política de no hacer concesiones a secuestradores”, señaló Hagel.

El debate de hoy puso en evidencia las zonas grises en la guerra irregular contra fuerzas como los talibán de Afganistán, vinculados a Al Qaeda y grupos terroristas en Pakistán, con bandos y roles desdibujados y conflictos sin cerrar en los que no media tratado de paz alguno.

Tanto demócratas como republicanos han acusado a Obama de incumplir la ley de gasto de defensa de 2014, que incluye un epígrafe que obliga al Gobierno a notificar con 30 días de antelación la intención de transferir a un reo de Guantánamo.

“Teníamos en mente que esto no era una simple transferencia, sino una operación militar de alto riesgo con una ventana de oportunidad muy corta”, afirmó Hagel.

“Era necesario que el intercambio tuviera lugar de manera rápida, eficiente y discreta”, por lo que según Hagel se decidió no notificar al Congreso.

“La guerra es un negocio sucio… la guerra, toda parte de la guerra, incluido el intercambio de prisioneros, no es un ejercicio de abstracción teórica”, explicó Hagel en su declaración inicial.

El jefe del Pentágono consideró que los cinco talibanes liberados eran “combatientes enemigos” que no han estado implicados en ataques contra estadounidenses y que no hubiesen podido ser condenados si alguna vez se enfrentasen a un juicio militar o federal.

Hagel también dio detalles sobre cómo se gestó la operación de rescate de Bergdahl, que ha sido acusado de haber desertado de su puesto por inestabilidad emocional y desencanto con la guerra, algo que se intentará determinar cuando el militar se vaya recuperando.

El diario The Washington Post informó hoy que Bergdahl había sido dado de baja de la Guardia Costera por razones psicológicas y que sus escritos en diario al que ha tenido acceso refleja a un joven que luchaba por “mantener su estabilidad mental” desde que empezó su instrucción militar hasta que fue hecho prisionero.

El gobierno estadounidense decidió acelerar el proceso de liberación del sargento al recibir un vídeo en el que se mostraba un Bergdahl con mucho peor aspecto que en ocasiones anteriores.

Los detalles de la operación de canje se trataron con la mediación de Catar en tan solo 96 horas. Solo una hora antes, los captores indicaron el lugar donde un helicóptero militar recogería a Bergdahl de manera pacífica y sin ninguna baja el día 31 de mayo.

Con Bergdahl bajo custodia estadounidense se procedió a poner a los cinco talibanes en un avión que los llevó de la isla de Cuba al emirato qatarí, de donde no podrán salir en al menos un año.