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Buenos Aires escenifica en una muestra el lado lúdico de Cortázar en Rayuela

WUVN News
06/13/2014 9:19 AM
Actualizada: 06/13/2014 2:21 PM

Buenos Aires, 13 jun (EFE).- El Museo del Libro de Buenos Aires escenifica el aspecto lúdico que el escritor Julio Cortázar (Bruselas 1914-París 1984) plasmó en las páginas de “Rayuela”, la obra que revolucionó la literatura en habla hispana con su publicación en Argentina hace más de medio siglo.

“Rayuela. Una muestra para armar”, es el nombre de la muestra que abarca las cuatro plantas del museo, en las que se ha desplegado un tablero con “25 puestos o estaciones” que trata de imitar el “modus operandi” de Cortázar al escribir el libro.

“Extraemos momentos de la novela para que el visitante cuando venga se pueda sentir identificado si leyó el libro, y si no lo hizo que salga con las ganas de hacerlo”, explicó a Efe Esteban Bitesnik, uno de los comisarios de la exposición.

Para esta muestra, que se podrá visitar hasta la primera semana de noviembre, el equipo del Museo del Libro de la capital argentina sigue la misma línea de trabajo que en anteriores ocasiones, es decir “sobre una hipótesis de lectura ir lanzando ideas para poder representarla”.

“En esta ocasión, invitamos al público a que siga nuestro tablero. El libro de Cortázar tenía una cantidad de capítulos que uno podía leer de forma cronológica, pero también tenía una manera salpicada, es decir leías la novela pero pasando de un lugar a otro”, matiza Bitesnik.

Precisamente es lo que proponen los creadores de la muestra, que los visitantes puedan decidir qué camino tomar mientras descubren el universo de “Rayuela” a través de instalaciones multiformato y muchas de ellas, interactivas.

En cada estación, el libro de Cortázar aparece representado en muselinas de colores de las que penden los textos del escritor, audios con la música que el autor cita en la novela, entre la que no puede faltar el tango, y fotografías de los escenarios en los que acontece.

Las proyecciones audiovisuales ocupan también un espacio del tablero, entre ellas el cortometraje “Los artistas solo cuentan con las estrellas”, dirigido por Santigo Larre, una versión del capítulo 23 de “Rayuela”.

También se exhiben películas parisinas y sobre Buenos Aires, según el momento de la obra en la que se encuentre el visitante.

“Rayuela. Una muestra para armar” incluye además “una parte más bibliográfica, que reúne las primeras ediciones de la obra de Cortázar”, según explica Bitesnik.

El segundo piso del Museo acoge el lado más convencional de la exposición, al que se le ha dado el nombre de “El otro cielo”, cuyos artífices han sido Federico Barea y Lucio Aquilanti, propietario de la colección de libros de Cortázar más importante del mundo.

El público podrá admirar una edición de “Presencia”, el primer libro que el escritor publicó como Julio Denis y del que solo hay 200 ejemplares, un “Final de Juego” o “Un elogio del tres”, una obra objeto de arte cinético que realizó junto a Luis Tomasello y está firmado por ambos.

También hay un mecanuscrito del poemario “Razones de la cólera”, una traducción de “Mujercitas” de Louisa May Alcott, discos con su voz y sus poemas, y el tríptico “Policrítica en la hora de los chacales”, de 1971.

Además las obras “Il Bestiario de Aloys Zolt” y “Les Discours du Prince-Gueule”, un ejemplar firmado por Cortázar y con litografías de Julio Silva.

El 28 de junio de 1963, “Rayuela” llegó a los lectores de la mano del editor Francisco Porrúa (Sudamericana) y sacudió la literatura hispana como prólogo del “boom” latinoamericano, que marcó el fenómeno editorial del continente entre 1960 y 1970.

En sus cartas, Cortázar cuenta que no fueron los lectores de su generación los que comprendieron o valoraron la obra, sino los más jóvenes, que encontraron en ella un desafío y una perspectiva irreverente.

Alida Juliani Sánchez