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El ADN será “clave” para identificar a Cervantes, dice un experto argentino

WUVN News
06/13/2014 7:07 AM
Actualizada: 06/13/2014 5:23 AM

Nairobi, 13 jun (EFE).- El análisis de ADN será “clave” para identificar los restos de Miguel de Cervantes, a quien buscan unos investigadores españoles en Madrid, según el presidente del reputado Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Luis Fondebrider.

“La mayor dificultad de este tipo de casos históricos de muchos años es la condición en que se hallen los huesos de los posibles esqueletos”, comenta Fondebrider en una entrevista con Efe en la Universidad de Nairobi, donde ha impartido esta semana un seminario.

Un grupo de expertos españoles -encabezado por el georradista Luis Avial, el historiador Fernando de Prado y el forense Francisco Etxeberría- intenta localizar el cadáver del autor de “Don Quijote de La Mancha” en la madrileña Iglesia de las Trinitarias, donde el universal escritor fue sepultado en 1616 por deseo suyo.

Los investigadores han detectado en el templo cinco zonas con restos óseos en las que pueden reposar los huesos del famoso novelista, poeta, dramaturgo y soldado español nacido en 1547.

En estos casos, “donde no se puede hacer una identificación clásica, donde no hay una ficha deontológica con la que comparar o no hay huellas dactilares porque ha pasado tanto tiempo, la genética va a cumplir un rol fundamental”, subraya el experto argentino.

A su juicio, “el punto más importante va a ser, por un lado, que se puedan recuperar los materiales genéticos de estos restos. Y, por otra parte, lo que es clave es tener un familiar biológico que descienda de Cervantes”.

Fondebrider cree que “se puede hacer alguna identificación tentativa cuando hay objetos asociados con el cuerpo o elementos que puedan indicar que se corresponde con la persona”.

No obstante, puntualiza, “si se quiere hacer una identificación positiva y completa con los restos, no basándose solamente en ropa u otros elementos, va a ser clave la posibilidad de que se pueda recuperar material (genético) de algún familiar”.

Según el jefe del EAAF, una organización no gubernamental creada en 1984 para localizar a desaparecidos en la dictadura militar de Argentina (1976-1983), el caso de Cervantes resulta “complejo desde el punto de vista técnico, porque el ADN se degrada con el paso del tiempo debido al ambiente y a las condiciones de la tierra”.

Antes de que pueda llegar al laboratorio la muestra genética del padre del “Caballero de la Triste Figura”, se debe acometer “un trabajo previo de los antropólogos, que es el de analizar el esqueleto”, explica el forense sudamericano.

“En este caso -señala-, están buscando el de un hombre. Se puede determinar la edad aproximadamente conociendo el esqueleto, si tenía alguna enfermedad que se viera en los huesos, si tenía lesiones que se sabe que tuvo en vida Cervantes”.

Bien sabido es que el escritor encajó dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda durante la Batalla de Lepanto (1571), que él mismo describió como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”.

“Si el esqueleto está bien conservado”, apunta Fondebrider, las posibles secuelas de esas heridas en los huesos del literato darán pistas sobre qué osamenta “puede corresponder a Cervantes” y acotarán “un número de candidatos entre los posibles”.

En opinión del responsable del EAAF, “lo que más tiempo puede tomar es el análisis genético” en la investigación de los expertos españoles, para la que el Ayuntamiento de Madrid aportará financiación.

“Si encuentran los cuerpos detrás de los lugares que indicó el georradar, es cuestión de meses. No sé cuántos, pero son meses de trabajo”, asegura el forense latinoamericano.

El propio Equipo Argentino de Antropología Forense, que cuenta con experiencia en más de treinta países durante las últimas tres décadas, ha trabajado también en la identificación de personajes históricos.

“Nosotros -recuerda el experto- encontramos al Ché Guevara (en Bolivia) en 1997. También formamos parte del equipo que analizó a Salvador Allende”, el presidente chileno muerto en 1973 durante el golpe militar que encabezó Augusto Pinochet.

Sin embargo, el antropólogo prefiere “trabajar con las víctimas anónimas, que son normalmente aquellas con las que no hay plata y recursos para investigar con ellas”.

“No nos gusta -subraya- cuándo hay desaparecidos de primera clase y de segunda clase”, pues todo familiar que pierde a un ser querido, “sea el Ché Guevara o Cervantes”, quiere “recuperarlo, saber dónde está y enterrarlo en un lugar donde pueda ir a visitarlo”.

“Eso -zanja Luis Fondebrider- es un sentimiento universal más allá de culturas y religiones”.