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Zhou, el líder de Tiananmen que logró colarse en China 25 años después

WUVN News
06/13/2014 9:00 AM

Pekín, 13 jun (EFE).- Hace 25 años, Zhou era el quinto de la lista de los “más buscados” por la Policía china. Su lucha como líder estudiantil en las revueltas de 1989 le costó un año de cárcel y, posteriormente, el exilio. Ahora ha conseguido colarse en Pekín por unas horas: el nuevo visado de 72 horas le abrió la puerta.

“Para mí, era una obligación volver a Tiananmen”. Zhou Fengsuo habla hoy con libertad a Efe desde su casa en California, a la vuelta de su viaje secreto a Pekín para conmemorar el 25 aniversario de las revueltas que él encabezó y que acabaron en un reguero de muertes en 1989.

Nadie sabía de su escapada, no quería correr riesgos; tampoco sabía si lo lograría. No obstante, para su sorpresa, logró entrar en Pekín con su nacionalidad estadounidense y moverse “libremente” durante 30 horas gracias al nuevo permiso aprobado por el Gobierno chino en varias ciudades del país que permite visitas de un máximo de 72 horas, sin visado previo.

“Nunca pedí un visado. Sabiendo que está la oportunidad de la escala de 72 horas no quería jugármela a solicitarlo. Después de que en 2010 dejara claro que si volvía a China hablaría de la masacre en público, no me lo hubieran concedido”, explica Zhou.

El nuevo servicio, concebido para incrementar el turismo, le brindó la oportunidad de conmemorar las protestas que él lideró hace más de dos décadas y honrar a las víctimas de la masacre de cientos de ciudadanos que puso fin a las manifestaciones en el punto de partida, Tiananmen.

A pesar del férreo control que rodeó este año a la importante fecha -4 de junio-, Zhou consiguió visitar lugares clave para el movimiento democrático del 89, e incluso un centro de detención de la capital donde encerraron a multitud de disidentes de forma previa al aniversario.

“Quería mostrarles mi solidaridad”, manifiesta Zhou a Efe, en referencia a personalidades como el letrado Pu Zhiqiang o la periodista Gao Yu, a quienes intentó dejar dinero en la particular prisión, sin éxito.

A Zhou no le tembló el pulso cuando tuvo que enseñar su pasaporte para entrar en el centro de detención. Tampoco a su llegada al hotel, cuando tuvo que registrarse. En ningún momento se escondió de las autoridades, aunque éstas tardaron en apresarle.

Mientras el Gobierno blindaba la plaza con militares y Policía, el ex líder consiguió hacer un recorrido por su pasado, empezando por la universidad de Tsinghua de Pekín, donde todo comenzó cuando era un estudiante de física de 21 años.

“Vi una universidad repleta de policías. También una ofrenda de flores en lo que fue un monumento a los muertos de Tiananmen”, cuenta Zhou.

En la noche del 3 al 4 -cuando se produjeron los brutales asesinatos a manos del Ejército chino-, Zhou realizó un recorrido en coche por los alrededores de la plaza en la que él, inspirado por la Declaración de la Independencia de EEUU, daba discursos en el 89 por la libertad, y se dirigió al puente de Muxidi, donde comenzaron los primeros disparos.

“Vi a muchos grupos de agentes en la plaza parando a viandantes y coches, pero también a personas que, como yo, vestían de negro en honor a las víctimas”, recuerda el hombre, quien se abstuvo de gritar consignas en público para no ser detenido.

No obstante, la Policía ya le estaba esperando en su hotel. “Vinieron a registrar mi habitación con la excusa de que buscaban droga”, rememora Zhou, quien fue recluido en una comisaría hasta 17 horas, antes de ser devuelto al exilio.

Zhou aprovechó ese tiempo para hablar con los policías, a quienes relató todo su viaje e, incluso, consiguió arrancarle algunas palabras a uno de los agentes. “Era una época pacífica en Pekín”, le comentó un oficial rememorando el final de los 80.

“Lo era”, dice hoy Zhou, y asegura que el espíritu de Tiananmen sigue aún muy vivo en China.

“Nuestro mensaje no se ha extinguido”, afirma Zhou, y destaca que algunas de sus principales demandas aquella época -libertad de prensa, el cumplimiento de la ley, o la publicación de los bienes de los líderes- aún no han encontrado respuesta en la China de hoy.

El exlíder destaca el papel de formaciones recientes como el Movimiento Nuevo Ciudadano, que pide al régimen que cumpla con los derechos civiles recogidos en la Constitución y que publique el patrimonio de los políticos.

“Es exactamente la misma idea que teníamos”, destaca Zhou, quien considera que el sistema sigue siendo “un cáncer”: “la situación no puede mantenerse así para siempre”, sentencia.

De momento, su visita evidencia que el sistema no está blindado: “A pesar de que traten de aterrorizar a la gente -apunta-, yo conseguí estar allí. Conmemorarlo. Espero que más personas sigan mi ejemplo”.