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El guardarropa de los años 30 se expone en el Museo del Traje de Bruselas

WUVN News
07/03/2014 1:42 PM

Bruselas, 3 jul (EFE).- El guardarropa femenino de los años treinta, en el que triunfaron diseñadores como Madeleine Vionnet o Coco Chanel, vuelve a la actualidad a través de la exposición “Glamour”, que acoge el Museo del Traje y el Encaje de Bruselas.

Vestidos de día, de media tarde, de cóctel o de noche, formaban parte de la larga lista de vestidos que guardaba el armario de las mujeres de la década de los años treinta, donde el código de vestimenta era complicado y variaba en función del momento del día y de sus ocupaciones.

Por primera vez se expone en Bruselas la moda que vestía a las mujeres belgas de aquella década y da conocer sus tendencias y los cambios que sufrió respecto a los años veinte.

Los locos años veinte, marcados por la prosperidad económica, dieron lugar a modelos frívolos y extravagantes, donde las mujeres buscaban una figura “unisex”, hasta que estalló la Gran Depresión en 1929 y la sobriedad y la discreta elegancia se impusieron, de acuerdo con los restrictivos tiempos económicos.

“‘Glamour’ es el título de esta exposición y se refiere a la sofisticación de la ropa, ya que los vestidos estaban confeccionados con diferentes y complejas piezas”, explicó hoy a Efe la responsable del museo, Caroline Esgain.

La exposición reúne 97 piezas que exhiben ropa interior combinada con los trajes de tarde, ropa deportiva, accesorios, vestidos de novia, ropa infantil o vestidos de noche con vertiginosos escotes en la espalda, todas prendas sofisticadas y llenas de detalles, pero a su vez discretas, en coherencia con los años de crisis económica.

“Los modelos que componen esta exposición proceden de París, como el modelo de Coco Chanel, que se puede ver en la exposición, el de Madelein Vionnet, Paquin o Worth, y el resto fueron creados por firmas bruselenses, de las que se desconoce sus diseñadores, o son vestidos que llevaban las mujeres de esos años, pero no se sabe cuál es su procedencia”, dijo la responsable del museo.

Bélgica no tenía realmente creadores de moda, como había por ejemplo en París o en Londres, pero “existían casas de costura en Bruselas cuyos directores artísticos iban a París y utilizaban las telas de la ciudad francesa para reproducir las piezas”, explicó.

En Norteamérica, la meca del cine, fue el mayor escaparate de esta moda, donde actrices como Greta Garbo, Marlene Dietrich o Jean Harlow exhibían el glamur hollywoodense, en el que “muchas mujeres, independientemente de su condición, querían verse reflejadas”, dijeron los organizadores de la exposición, abierta hasta el 15 de febrero del próximo año.

“En los años 30 se devuelve toda la anatomía femenina a su posición, los senos reaparecen y se realzan, la cintura se acentúa, así como las caderas gracias a la faja”, agregó Esgain.

Así la ropa íntima, que permitió resaltar las formas naturales de la mujer, podía combinarse según los distintos modelos y ocasiones, como muestra el museo a través de sus piezas e ilustraciones.

Junto a estas novedades, la creación del corte al bies hizo que los vestidos tuvieran mayor movimiento y “permitió que los tejidos se ajustaran al cuerpo”, con lo que se consiguió una “silueta femenina perfecta”, añadió Caroline Esgain.

A la diseñadora francesa, Madeleine Vionnet, a quien se le atribuye la invención de ese corte y el rechazo del corsé, expresaba en sus prendas una “visión avanzada e intuitiva de la moda que permitió liberar el cuerpo de la mujer para magnificar su formas”, explicó.

Un elegante vestido de noche confeccionado por Vionnet con muselina en tono rosa polvo, recubierto de encaje y tul de seda, se exhibe en el museo bruselense, similar a otro que se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York.

En las vitrinas del museo, Chanel también deslumbra con un vestido tubo bordado con lentejuelas y de profundo escote en la espalda, y en los sobrios vestidos negros confeccionados por otros diseñadores pero inspirados en las creaciones de la francesa.

Gabrielle “Coco” Chanel reinventó el negro a finales de los años veinte con su “vestidito negro”, un vestido corto de tarde con corte holgado y mínimos detalles diagonales, con lo que el color relegado al luto y a la servidumbre se convirtió en elegancia y en el máximo exponente de lo chic.

La autoría de estos diseños comenzó a conocerse gracias al inglés Charles Frederick Worth, pues “por primera vez en la historia un creador firmó su ropa”, en una etiqueta cosida en el interior, “etiquetas que hoy en día existen en todas las prendas de ropa”, explicó la responsable del museo.

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