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Bélgica se va con la cabeza alta y con la mirada fija en la Eurocopa de 2016

WUVN News
07/06/2014 10:20 AM

Brasilia, 1 jul (EFE).- Bélgica se vuelve a casa con la cabeza bien alta y con la mente puesta en la Eurocopa de 2016, que tendrá lugar en Francia.

Tras la dura derrota por la mínima sufrida ayer ante Argentina, en el estadio Mané Garrincha, en los cuartos de final de Brasil 2014, los Diablos Rojos ponen fin a una actuación más que notable a lo largo del torneo.

El técnico belga, Marc Wilmots, afirmó tras el partido: “Es difícil saber porqué perdimos, pero una de las razones fue la experiencia de los argentinos”, declaró.

Y es que Wilmots, que vio renovado su contrato para los próximos cuatro años antes del Mundial, tiene claro que si hay algo que define a sus pupilos, para lo bueno y para lo malo, es su juventud.

De hecho, Wilmots declaró el día antes del cruce de cuartos: “Nosotros ya no tenemos presión, hemos hecho nuestro trabajo; podemos ganar o perder, pero no tendremos nada que reprocharnos”.

Y no le faltaba razón, después de haber contado por victorias todos sus partidos de la fase de grupos y de haber dejado atrás a Estados Unidos en los octavos de final.

Una actuación especialmente memorable si se tiene en cuenta que hacía doce años que no participaban en un Mundial y que se han quedado literalmente a un paso de igualar su mejor registro mundialista: las semifinales de México’86.

Y eso que, con una media de edad de 25,5 años, los belgas llegaron a Brasil siendo la tercera selección más joven del torneo, sólo por detrás de Ghana y de Nigeria.

Por este motivo, no es de extrañar que Wilmots hiciera una lectura positiva del partido de ayer frente a la albiceleste: “Ellos se aprovechan, pero creo que aprendimos mucho hoy”, dijo el técnico.

Y ese aprendizaje puede resultar fundamental a la hora de emprender el nuevo camino que tienen por delante: la Eurocopa de 2016.

Con una selección en la que tan sólo Daniel Van Buyten sobrepasaba la treintena, Wilmots tiene claro que durante estos últimos meses ha sentado las bases de un equipo que promete dar muchas alegrías a los suyos en un futuro no muy lejano.

Cuatro de sus principales pilares nacieron al comienzo de la década de los noventa: el guardameta Thibaut Courtois, los centrocampistas Eden Hazard y Kevin De Bruyne, y el punta Romelu Lukaku.

A ellos habría que sumar a dos jugadores aún más jóvenes, nacidos en 1995: Divock Origi, una de las grandes sorpresas del torneo, y Adnan Januzaj, que ha cuajado una excelente temporada en el Manchester United en el año de su debut.

A todos estos jóvenes nacidos en los noventa, hay que sumar los nombres de otros muchos jugadores importantes que aún no han cumplido los 27 años: Marouane Fellaini, Kevin Mirallas, Toby Alderweireld o Axel Witsel, entre otros.

Se trata además de un equipo que cumple a rajatabla una de las máximas de un seleccionador al que no le gusta “depender de solo un jugador”. Y la mejor prueba de ello es que los seis tantos logrados en Brasil han sido anotados por seis jugadores distintos.

De manera que los Diablos Rojos no parecen correr el riesgo de ver mermadas sus posibilidades si alguna de sus estrellas se estanca en los dos próximos años.

Así las cosas, no es de extrañar que el defensa del Atlético de Madrid Tobias Alderweireld declarara a EFE tras el partido ante los argentinos: “Somos un equipo joven y tenemos la oportunidad de mejorar, así que ya veremos qué pasa en Francia dentro de dos años”.