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Javier Limón asegura que “el escenario, a veces, está sobrevalorado”

WUVN News
07/11/2014 10:11 AM

Ginebra, 11 jul (EFE).- El galardonado productor y guitarrista español Javier Limón, sumido en una gira mundial de presentación de su disco “Dawn”, firmado junto a la cantante mexicana Magos Herrera, considera que las actuaciones en directo se valoran demasiado a pesar de que es algo que él está disfrutando con su actual proyecto.

“El escenario, las actuaciones en directo, están, a veces, sobrevaloradas. La música de verdad es la que se toca sin pensar, la que no está encapsulada en un formato de 8 a 10 de la noche y que se escucha a través de un amplificador”, afirmó Limón en una entrevista con Efe.

Magos&Limón actúan mañana por la noche, 12 de julio, en el Jazz Festival de Montreux (JFM), a orillas del lago Léman, y el concierto “le apetece muchísimo”, porque el proyecto con la cantante mexicana le tiene el corazón robado.

Surgido de un encuentro que ambos definen como mágico, Magos y Limón decidieron grabar un disco en el que ella canta canciones de clásicos del jazz (en inglés), la “bossa nova” (en portugués) y el cancionero tradicional iberoamericano (en español), y él la acompaña con la guitarra flamenca.

Ha sido productor de exitosos artistas como Paco de Lucía, Bebó y Chucho Valdés, Ana Belén, Winston Marsalis, Serrat y Sabina, Ivete Sangalo, Buika, Carlinhos Brown, Mariza, José Mercé, Anoushka Shankar, o Ainhoa Arteta, o el archigalardonado álbum “Lágrimas negras” de Bebo Valdés y Diego el Cigala, entre otros.

También ha tocado la guitarra en grandes formaciones donde se escondía como “uno más” y ahora Limón ha elegido la intimidad del dúo.

“En el cambio está mi felicidad”, afirma el guitarrista, dejando claro que es necesario cambiar incluso cuando uno se equivoca.

“No es una cita mía, es de John Coltrane, pero la asumo plenamente, porque, si no mudas, al final te haces esclavo de la falta de sorpresa”, explica.

“Dawn”, presentado este abril, incluye clásicos como “Skylark”, de Johnny Mercer y Hoagy Carmichae; “La Martiniana”, popular mexicana; o “O que tinha de ser”, de Antonio Carlos Jobim y Vinícius de Moraes.

“Lo que hago con Magos (Herrera) es algo que no había experimentado hasta ahora: estar así a dúo en el escenario, tocando, me está gustando muchísimo, aunque no soy físicamente fan del aplauso”, advierte.

El guitarrista traduce esa afirmación argumentando que “es muy feo” sentir que “el artista es adicto a los aplausos”.

“Lo de actuar y recibir aplausos es un rito y nada más. Para mí, el verdadero reconocimiento, el placer, es ir a un tablao flamenco y escuchar a un gitanillo que se lanza por bulerías y elige una composición mía”, señala.

Improvisar, como en el flamenco, es a lo que está acostumbrada Magos, reconocida cantante de jazz, que pasó años “perfeccionando la armonía, los registros, para poder conseguir desarrollar todas las sonoridades y lograr improvisar”, explicó en la misma entrevista.

En ese proceso se olvidó un poco de lo que era cantar, simplemente, una canción, un placer que ha recuperado con “Dawn”, cuyas canciones han sido elegidas en un 90 por ciento por ella misma.

“Es muy agradable cantar una canción, recuperar la palabra de forma sencilla y simple, aunque hacerlo, y hacerlo bien, tenga también su gran maestría para poder interpretar un sonido redondo”.

“El timbre en este proyecto era muy importante, porque no tienes un quinteto detrás que te esconda o te proteja. Al ser sólo guitarra y voz, todo queda muy claro, muy nítido. Se escucha todo lo que está dentro, todo el sentido, toda la emoción”, confiesa la artista.

Tanto ella como él confiesan que precisamente “esa desnudez” es lo que les atrae del proyecto.

“La inmediatez es quizás la constante en el flamenco y lo que más me gusta: se puede llegar a un clímax fácilmente. El jazz es al revés: puedes estar minutos y minutos en una relajación atemporal en torno a una idea. Esa bipolaridad, esa bicefalia, me encanta”, explica Limón.

Y, precisamente, tanto en el disco como en sus conciertos, se han autoimpuesto “no ser esclavos ni de la inmediatez ni de la disciplina temporal”, por lo que hacen sus propias interpretaciones. “Podemos hacer una canción que dure 10 minutos y otra sólo uno y medio”, subrayan.

Esa espontaneidad la quieren llevar hasta el extremo de querer invitar al escenario a Lizz Wright, la cantante de jazz estadounidense, que esa misma noche actuará en otro momento en Montreux.

Magos y Limón quieren trasmitir “magia” en su concierto en el MJF, “el mejor festival del mundo para hacer nuestra música”, en palabras del español.

“Se echa mucho de menos a Claude Nobs (el fundador del certamen, que murió en un accidente de esquí el año pasado). Era un artistazo, pero con que no se carguen lo que él creó, ya estará bien”, concluye.