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Niños y jóvenes combaten la violencia a través de la música en El Salvador

WUVN News
07/13/2014 3:42 PM
Actualizada: 07/13/2014 7:53 PM

San Salvador, 13 jul (EFE).- Un millar de niños y adolescentes que viven en zonas de criminalidad de El Salvador han encontrado su mejor arma contra la violencia en un programa musical de prevención impulsado por el Banco Mundial y financiado por Japón.

Los convocados fueron “muchos más”, pero luego del proceso de selección “estamos trabajando con 1.000″, destacó a Efe el presidente de la Fundación Salvadoreña Educación y Trabajo, el salesiano español José María Moratalla Escudero, mejor conocido como el “padre Pepe”, encargado de ejecutar el programa.

La Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco debutó hace poco más de un año en San Salvador.

El proyecto se inició hace unos tres años y, de los 1.000 estudiantes de diversas escuelas públicas del departamento de San Salvador incluidos, unos 470 forman parte del área musical, 220 en la orquesta sinfónica y 250 en el coro; y los demás están en formación.

El joven director de la orquesta, Bryan Cea, de 25 años, al igual que sus discípulos, proviene de localidades amenazadas por la delincuencia.

Los niños y adolescentes de este programa, cuyas edades van de 8 a 20 años, provienen de los “suburbios” de San Salvador y fueron escogidos de las escuelas ubicadas en las zonas con más altos índices de homicidios, precisó el “padre Pepe”.

Los jóvenes conviven de forma fraterna sin ningún inconveniente en el Polígono Industrial Don Bosco, sede del proyecto, pese a pertenecer a comunidades donde dominan las pandillas rivales Mara Salvatrucha (MS) y la Pandilla 18, que a la vez rodean ese lugar, en el sector conocido como Las Iberias.

El polígono está “en una zona marginal de 24 comunidades”, donde viven unas 60.000 personas y que es controlada por la MS y la 18, indicó Moratalla Escudero.

Pero destacó que entre los integrantes de la orquesta y el coro “no hay (diferencia de) escuelas, no hay rivalidad, no hay antagonismo entre ellos, no existe el problema de los barrios, no están marcados por las mismas pandillas”.

“Esa unidad y solidaridad que propicia el humanismo es fantástica”, enfatizó.

El Salvador es uno de los países más violentos de Centroamérica, después de Honduras y Guatemala, con un promedio diario de homicidios que se ha elevado de 6 a 10 entre los años 2013 y 2014, según el propio presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén.

El asedio de los pandilleros en el país es tal, que muchas veces el solo hecho de vivir en un territorio controlado por una pandilla y visitar otro sector dominado por el grupo rival puede ser motivo de peligro o hasta de muerte, según las autoridades.

Carlos Palma (20), que toca el violín, indicó que todos los miembros del proyecto musical vienen de distintos sectores y que lo bueno es tener “muchos amigos” en la orquesta.

Señaló que proyectos como este ayudan mucho al país, ya que le permiten “ir creciendo en otro aspecto más cultural”.

“Así como está la situación (de violencia en el país) creo que es muy importante que esto se aplique en todos los sectores”, destacó.

Madelin Morales (15), que toca flauta transversal, señaló que pertenecer a la orquesta le ha ayudado bastante, ya que ha “progresado mucho” en sus estudios y le ha ayudado a ver la vida “desde un punto de vista mejor”.

Tanto Palma como Morales coincidieron en que este programa les ha ayudado a estar lejos de la violencia que impera en sus comunidades.

De acuerdo a la analista de operaciones del Banco Mundial, Jania Ibarra, este es “un proyecto de prevención de violencia a través de actividades culturales y musicales”, que ha sido financiado con al menos un millón de dólares provenientes del Fondo Social para el Desarrollo de Japón, administrados por el organismo mundial.

El proyecto beneficia a “sectores que tienen menos acceso (…) a la educación musical; entonces, para nosotros es muy importante cerrar esa brecha (…) y poderles dar acceso a esos niños”, añadió.

Este proyecto “va mas allá del tema de prevención; es una oportunidad de vida para los jóvenes” porque “la música desarrolla disciplina, desarrolla sensibilidad, pero sobre todo desarrolla pasión”, remarcó Ibarra.

La ayuda del BM llega hasta el 22 de julio, pero el padre Moratalla aseguró que el proyecto continuará y la Fundación intentará integrarlo a otros talleres culturales que se están brindando, con ayuda de otros organismos.