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Qiu Xialong afirma que “nadie puede predecir lo que va a pasar en China”

WUVN News
07/15/2014 5:51 PM

Santander, 15 jul (EFE).- El escritor Qiu Xialong, que en 1988 dejó su Shangai natal para marcharse a Estados Unidos, cree que su país ha vivido grandes transformaciones en los últimos años, pero “nada ha cambiado en lo político”. Y no sabe que traerá el futuro porque “nadie puede predecir lo que va a pasar en China”.

El padre literario del inspector Chen Cao, protagonista de nueve novelas policíacas ambientadas en Shangai, es hoy el invitado en los “Martes Literarios” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde esta semana dirige además un curso magistral que ha titulado “Un detective en la era global”.

Profesor de Literatura en la Universidad de Washington desde hace más de dos décadas, Qui Xialong ha dicho hoy a los periodistas que le han preguntado si cree que llegará a conocer una China democrática, donde la pluralidad sea una realidad, que, en “teoría todo es posible”, pero ha insistido en que su país es “tan raro y tan extraño que nadie puede decir que es lo siguiente que sucederá”.

La primera de sus novelas, “Muerte de una heroína roja”, está ambientada a comienzos de los años noventa y las siguientes han ido reflejando los cambios de una sociedad “cada vez más materialista”.

En su opinión, los sucesos de la plaza de Tienanmen, en 1989, hicieron que la gente empezara a distanciarse de la política y se dedicara a tratar de ganar dinero como única preocupación. Cree que eso explica que China sea hoy un país rico.

No obstante considera que tanto el Gobierno de su país como los intelectuales son conscientes de la posibilidad de que se produzca algún tipo de rebelión social y “están haciendo cosas para evitarlo”.

Qiu Xiolang regresa a su ciudad natal dos o tres veces al año, aunque, eso sí, en el aeropuerto enseña un visado de profesor, no de escritor ni de periodista.

Shangai es también el escenario de sus novelas policiacas, todas escritas en inglés y tres de ellas traducidas al chino y publicadas en su país.

Ha explicado que el problema es que la censura incluso llegó a cambiar el nombre de la ciudad, de sus calles y restaurantes, aún así reconocibles para el lector e hizo tantos cortes en los capítulos que la cuarta decidió publicarla en Hong Kong.

Y ahí la dificultad fue que el precio de los libros es mucho más alto que en el resto de China. “Sigo luchando por encontrar otra manera de traducir mis libros al chino”, ha apuntado, no obstante.

“¿Cuál es la lógica? ¿Un escritor puede escribir sobre el lado brillante de la sociedad pero no de su parte más oscura?”, se ha preguntado también.

En una de sus novelas, “El enigma de China”, habla sobre la forma en la que el Gobierno de su país trata de controlar internet, de esa “batalla constante” entre aquellos que quieren expresar sus opiniones y quienes tratan de impedírselo, prohibiendo las redes sociales o bloqueando “cualquier comentario sensible”.

Para Qiu Xiolang, una de las razones de que la novela negra esté viviendo un “boom” en los últimos años es que “los casos de corrupción se pueden encontrar en cualquier parte del mundo”, aunque existan diferencias entre países.

Otro motivo, a su juicio, es que el género tienen un aspecto sociológico “importante” e incide en los aspectos sociales, políticos y culturales del país en el que se desarrolla la historia.

Y, a su modo de ver, el lector de novela negra “quiere saber quién es el asesino” pero también conocer la cultura y la forma vida de otros lugares. “Es una ventana abierta hacia la realidad de la sociedad”, resume.

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