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Andrés Calamaro dice que tiene una carrera musical a pesar de sí mismo

WUVN News
07/22/2014 10:00 AM

Madrid, 22 jul (EFE).- Andrés Calamaro es uno de los pocos argentinos que este año han salido victoriosos ante un decisivo hito futbolístico, arropado por una legión de admiradores tras más de 30 años de oficio, un toque inspirado -a la guitarra- y algún que otro traspiés que, lejos de tumbarle, ha cimentado su excéntrica leyenda.

“Tengo una carrera musical a pesar de mí mismo”, declara no sin cierta sorna el músico, cantante y compositor en una entrevista con Efe, ahora que parecen olvidados los excesos del pasado y que vuelve a mostrarse entonado en grandes noches de música, como la que ofreció hace un mes en Madrid.

Su actuación coincidió entonces con la esperadísima final de la Champions League entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, lo que, lejos de deslucirla, se convirtió en un reto del que salió, más que airoso, reforzado, ante un aforo completo que celebraba tanto los goles como cada una de sus canciones.

“Fue un concierto muy bueno. Tenía un buen pálpito, la música frente a la dictadura de la actualidad-deportiva-urgente, y tenía que mostrarse en su mejor estado. Bien por los valientes que eligieron el rock”, aplaude el autor de “Maradona”, que estos días ha disfrutado del “entretenimiento” del Mundial, aunque no se defina como alguien “pasional en cuestiones deportivas”.

El argentino regresa mañana a Madrid, en concreto al Teatro Circo Price dentro del programa de Los Veranos de la Villa, para reeditar de nuevo una noche como la que vivió en mayo en la ciudad.

Quienes acudan, encontrarán pocas diferencias más allá de alguna pequeña variación en el repertorio respecto de aquella cita, en la que será su tercera actuación en la capital española en menos de un mes, como si intentara resarcir a los madrileños tras cuatro años previos de ausencia, los transcurridos desde “On the rock” (2010).

“Siempre echo de menos a Madrid, tengo una casa aquí y me gusta vivir como madrileño, aunque ahora mismo el verano agobia un poco y ver fotos de gente de vacaciones en la revistas me harta”, bromea.

Asegura que le cuesta “recordar en qué disco está cada canción”, así que en sus directos no discrimina si algo de lo que toca pertenece a su etapa con Los Rodríguez o en solitario. Eso sí, “no tocamos nada de aquello grabado en los años 80″, advierte sobre sus comienzos con Los Abuelos de La Nada.

En Madrid, como ha venido haciendo en las últimas semanas en varias apariciones por la geografía española, presentará el disco que publicó el pasado otoño, “Bohemio”, recientemente reeditado con un film, “una ficción autobiográfica más oscura, explícita y oscura” que utiliza su música de fondo y en la que su personaje lo asume una actriz.

“Yo estoy con los bohemios y los rufianes”, dice a modo de justificación del título de este trabajo en una entrevista respondida por correo electrónico, porque, reconoce sin ambages, no le gusta “demasiado” presentar discos, promocionarlos ni “someterlos al juicio de nadie”.

En este sentido, cita a Frank Zappa -”hablar de música es como bailar de arquitectura”- y se limita a señalar de su nueva producción, la número doce de su carrera en solitario, que todos los discos son “importantes” porque a todos les puso “tiempo y sangre”.

“No sé si el publico espera mucho de mí o demasiado poco. O la crítica musical. Sinceramente no lo sé… Creo que son los demás los que añoran un pasado perdido, a mí lo que me pesa es la responsabilidad de cantar siempre inspirado”, afirma.

¿Siente la necesidad de superar el éxito de temas como “El salmón” o “Loco”? “No creo que haya que comparar a un artista consigo mismo. Siempre habrá jovencitos que sostengan que no escribí nada bueno después de Los Abuelos de la Nada o de “Honestidad Brutal” (1999). No confío en las opiniones, a nadie importan. El rock tiene algo de ridículo, es inevitable reconocerlo”, opina.