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Reparten yodo para prevenir el cáncer cerca de la planta nuclear nipona en revisión

WUVN News
07/27/2014 5:10 AM

Tokio, 27 jul (EFE).- Las autoridades niponas comenzaron hoy a distribuir tabletas de yodo entre los habitantes más cercanos a la central nuclear de Sendai (suroeste) como nueva medida de precaución ante la próxima reactivación de la planta, que podría ser la primera en volver a funcionar tras el accidente de Fukushima.

El yodo, que reduce la absorción de sustancias radiactivas por la glándula tiroides, será repartido a los 4.700 ciudadanos que viven en un área de 5 kilómetros en torno a la planta, según informó la cadena estatal nipona NHK.

Se trata de la primera vez que se aplica esta medida dentro del nuevo plan de preparación ante desastres nucleares elaborado por la Agencia de Regulación Nuclear nipona (NRA), que forma parte de la normativa postfukushima.

Las autoridades de la prefectura de Kagoshima, donde se ubica a planta, recomendaron a los habitantes tomar las tabletas en caso de accidente nuclear para reducir el riesgo de padecer cáncer de tiroides, aunque recomendaron consultar con el médico cada caso individual puesto que el yodo puede causar efectos secundarios.

A mediados de marzo, el regulador nuclear de Japón decidió que dos reactores de la planta atómica de Sendai (suroeste) pueden acceder a la fase final del proceso de revisión de seguridad, por lo que podrían ser los primeros del país en ser reactivados con la nueva normativa postfukushima.

Las unidades de fisión 1 y 2 de esta central de la isla de Kyushu se someten actualmente a la última fase del nuevo examen de seguridad establecido a raíz del accidente en la planta atómica de Fukushima.

Estos dos reactores fueron los primeros de entre los 48 de Japón -todos actualmente desconectados- en alcanzar este último escalón, por lo que podrían volver a estar operativos en breve.

Actualmente, un total de 17 reactores en 10 plantas nucleares de todo el país están siendo sometidos a inspecciones para determinar si cumplen esta nueva serie de requisitos de seguridad más rigurosos, especialmente en lo que se refiere a la capacidad de las instalaciones para soportar desastres como el tsunami de 2011.

El desastre de 2011 provocó en la central nuclear de Fukushima el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986 y a día de hoy unas 50.000 personas que vivían en torno a la planta siguen sin poder retornar a sus casas debido a la radiación, que ha afectado además a la agricultura, la ganadería y la pesca local.